6 de enero de 2026

Faro Verde

Venacio: "En Tandil tenemos un capital social que no es fácil de construir y es difícil de encontrar"

"¿Qué encontramos en Tandil? Lo que encontramos es, te diría, facilidades para ser empresa. ¿Y por qué? Porque hay recursos humanos formados y capacitados. Encontramos una sociedad comprometida con el desarrollo de la propia comunidad. Encontramos un acompañamiento a las acciones que las podemos liderar nosotros u otras empresas, o personas también, pero hay una vocación por la acción colectiva", asegura el gerente general del grupo, Leandro Venacio.

Leandro Venacio es gerente general de Faro Verde y hace más de 15 años que trabaja para el grupo. Por eso dice que tiene la suerte de haber contribuido a crear la visión y los valores que hoy distinguen a una de las empresas más pujantes de la ciudad y la región. Aseguran que de su impronta nació la idea de la fundación, aunque él prefiere decir que el "cerebro" detrás de la fundación es el equipo. Estudió en Tandil y se especializó en Italia, en distritos industriales. Entiende que Tandil tiene un capital social distinto, un ámbito donde es más fácil construir y desarrollar una empresa. Habló de lo logrado y de lo que se viene. "Cuando la comunidad en la que funciona la empresa está más fuerte, la empresa tiene posibilidades de desarrollarse mejor", asegura.

-¿El 2025 fue un año muy intenso para el grupo?

-Sí, la verdad que sí. Nosotros siempre tenemos muchos proyectos. Como dijo José (Larocca) cuando estuvo en Tandil, somos soñadores. Por otro lado, hemos desarrollado una metodología y un equipo de trabajo. Es el activo estratégico que tiene la empresa basado en ciertos valores, una forma de trabajar y el cuidado del ambiente de trabajo. Lo hacemos todo con pasión. Lo podemos ver en el ámbito deportivo, ¿no? Cuando un equipo tiene buen diálogo, sabe cuál es la estrategia, están alineados en esa estrategia y trabajan codo a codo por los objetivos del equipo, es el equipo el que se luce más allá de las individualidades y eso es Faro Verde. Faro Verde es un equipo que se luce.

-Hace más de 20 años que la empresa opera en la ciudad. Al principio solo en el rubro agro y después en una etapa más explosiva de desarrollo. ¿Qué encontraron en Tandil para apostar tan fuerte?

-¿Qué encontramos en Tandil? Lo que encontramos es, te diría, facilidades para ser empresa. ¿Y por qué? Porque hay recursos humanos formados y capacitados. Encontramos una sociedad comprometida con el desarrollo de la propia comunidad. Cuando empezamos a hacer acciones previas a lo que hoy es la fundación y este proyecto muy lindo y grande que es el Centro Oncológico (pintando el Hospital de Niños, las habitaciones temáticas del mismo hospital, donación de blancos al Sistema Integrado de Salud), encontramos en Tandil un compromiso de la comunidad y un acompañamiento a las acciones que las podemos liderar nosotros u otras empresas, o personas también, pero hay una vocación por la acción colectiva.

Esto significa que la gente se suma cuando ve que las causas son buenas y ayudan al desarrollo de la propia comunidad. Por otro lado, encontramos buenos clientes, buenos proveedores y las relaciones son en un buen diálogo. No es lo mismo hacer empresas en un lugar en donde encontrás todas estas facilidades que en un lugar en donde no están. Por eso creo que como empresarios tenemos el compromiso y, te diría tal vez que, hasta la obligación de devolver a la comunidad en la cual estamos, porque cuando la comunidad en la que funciona la empresa está más fuerte, la empresa tiene posibilidades de desarrollarse mejor. Es un círculo virtuoso que se retroalimenta.

Yo a esto lo viví y lo estudié en Italia, en 2005 y 2006. Estudiaba mucho el tema de los distritos industriales italianos y el desarrollo de la pequeña y mediana empresa en Italia es un poco esto: se desarrollaron comunidades en las cuales hay ciertas ventajas competitivas. Tenemos la suerte de que en Tandil tenemos lo que se llama capital social, una construcción del compromiso social que no es fácil de construir y es difícil de encontrar.

-Es un poco lo que pasa con el talento y el entrenamiento en un deporte...

-El talento hay que alimentarlo, ¿no? Hay gente que con talento no hace nada. Incluso, con talento uno se puede marear y terminar por no explotarlo. A veces es mejor tener un poquito menos de talento, pero mucho esfuerzo y empeño.

-De afuera de la empresa se nota que hay una flexibilidad poco común en empresas de esta dimensión.

-La adaptabilidad y flexibilidad forman parte de quienes integramos el equipo de Faro Verde. Creo que es nuestra identidad y también lo que distingue las cosas que hacemos.

-Hablando de talentos y recursos humanos, ¿cuánto tiene que ver en todo esto la universidad en la ciudad?

-Es clave. La educación, el gobierno y la empresa son un triángulo clave para el desarrollo de la sociedad. La universidad, desde los años 70, ha sido producto de la visión de tandilenses para desarrollarla. Eso es algo que tenemos que cuidar y potenciar. Ese vínculo de educación, universidad y empresa es lo que permite innovar, buscar que las cosas se hagan cada vez un poquito mejor en cualquier ámbito. Cuando hablamos de innovar, no solo hablamos de tecnología. A veces es mejora de procesos. Todo lo que puede hacer que tengamos una vida laboral un poquito más simple y podamos ir subiendo un escalón más. En Faro Verde fuimos subiendo escalones y poniendo cimientos, así, una y otra vez. Eso nos ha permitido ir por más y seguimos yendo por más. Tenemos muchos sueños y confiamos en el equipo y la organización para poder hacerlos realidad.

-Es interesante esto que estás contando porque muchos no conocen el largo recorrido de la empresa en la ciudad.

-El primer campo que compró José (Larocca), por una cuestión familiar y de vínculo con Tandil, fue hace más de 20 años. Fue por 2001 o 2002. Tuvimos solo administración de sus campos hasta 2015. Un poco por una casualidad, nosotros buscamos cambiar de oficina y nos encontramos con el proyecto de Mulen, que era un proyecto desarrollado para tener primero, segundo y tercer piso con oficinas y después, el resto, iban a ser departamentos para alquilar. Bueno, nosotros habíamos comprado en 2013 la mitad del tercer piso de oficinas. La cuestión es que nos terminamos asociando con la constructora y también terminamos involucrándonos con el desarrollo del hotel. Terminamos gerenciando el hotel y ese fue el primer paso de Faro Verde más allá del agro. A partir de ahí, te diría, se empieza a escribir la historia más fuerte de Faro Verde.

Cuando empezamos con la construcción -y esto fue en prepandemia- dijimos: tenemos que dar un respaldo a quien invierte en nuestro proyecto, a quien compra un departamento o invierte en las oficinas que vamos a desarrollar nosotros. Y pensamos en una marca "paraguas" para que el inversor o quien esté mirando lo mire como algo más grande, para demostrar que no somos solo desarrolladores de edificios, también tenemos hoteles, la parte de agro y un equipo de trabajo que, de vuelta, es el activo estratégico de nuestros negocios.

-En algún momento llega la idea de crear una fundación. ¿Cómo nace esta idea que es una vuelta de tuerca a la larga y rica historia que tiene Tandil de donaciones y aporte de privados a la ciudad y su gente?

-Te diría que nace por nuestra propia impronta que es de hacer. Veníamos haciendo algunas acciones como fue Pintando Alegría del Hospital de Niños, las habitaciones temáticas, donar blancos, arreglamos una escuelita en Ayacucho, una escuelita cercana a un campo que tiene la empresa. Todo eso lo fuimos desarrollando con pasión, buena voluntad y ganas, siempre con la idea de hacer algo por la comunidad.

Nos informamos de que en Tandil hay un caso diagnóstico de cáncer por día, más de 5000 personas atendiéndose en la ciudad con tratamientos. Miguel Lungui nos presentó un proyecto que tenían y dijimos: queremos ir por eso. Se lo presentamos a José y él nos dijo: "Vamos a empujarlo". Pensamos cómo lo podemos hacer y concluimos que necesitábamos una ingeniería jurídica mucho más potente. Y ahí surgió el tema de la fundación. Esto fue hace 2 años. Hace un año y un poquito más que lanzamos la fundación. En noviembre del año pasado hicimos la presentación de nuestro compromiso a desarrollar el centro oncológico y en mayo iniciamos las obras. En diciembre la terminamos. Todo esto habla de nuestra impronta, ¿no? Nos gusta ir rápido, pero no por ir rápido no disfrutamos los procesos. Vamos rápido y nos gusta la eficiencia. Alguna de las frases que tenemos dice que lo peor que podemos hacer es no tomar decisiones.

La ingeniería jurídica (la fundación) nos permitió no solo asegurar financieramente el desarrollo del centro oncológico, sino recibir donaciones. Recibimos donaciones de más de 70 empresas y profesionales que cubrieron casi el 40% del presupuesto. Cuando empezamos a tener una buena receptividad y acompañamiento del proyecto, empezamos a tener un poco más de fondos y decidimos ir por más: el equipamiento. Y así fue que pudimos entregar el centro oncológico. Fue producto de una gran acción colectiva. Nosotros la lideramos, pero se sumaron muchas empresas, proveedores y no proveedores. De hecho, estamos en el área de la construcción, pero hubo proveedores con los cuales no teníamos relación y nos dijeron: "Nosotros queremos estar".

-El Centro Oncológico es el origen de la fundación, pero no se agota ahí la cuestión. La Fundación quedó con vida propia. ¿Es así? ¿Quedó para encarar otros proyectos?

-Sí, claro. La fundación tiene tres ejes estratégicos de desarrollo: salud, educación y sustentabilidad ambiental. El Centro Oncológico era el gran proyecto, pero hacemos otros acompañamientos a los que les venimos dando continuidad: acompañamiento a algunos deportistas, becas, cuestiones del ambiente y sustentabilidad. Todo lo que hace Faro Verde tiene un tinte de sustentabilidad, ya sea en el agro, la construcción o en los hoteles. Pero lo cierto es que (después del Centro Oncológico) tenemos proyectos y sueños nuevos. Por ahora no te puedo anticipar mucho, pero bueno, tenemos algunas ideas que pueden ser bastante grandes. Todavía las tenemos que pensar un poco.

Es para remarcar que otra característica que nos autoimpusimos con la fundación es que todo el dinero que recibimos se va a donación 100%. El equipo administrativo, financiero, de comunicación y marketing... todo eso va por Faro Verde. Entonces, los aportes quedan limpios. El 100% de lo que una persona o una empresa done a uno de los proyectos que tenemos en la Fundación va al proyecto; no se pierde en gastos administrativos o de gestión, que es una característica bastante común de este tipo de organizaciones. Parte de ser súper eficientes es que cada peso que recibimos de donación es cada peso que va 100% a cualquiera de los proyectos.

-¿Qué tiene pensado hacer el grupo de Avenida Santamarina al 400 (ex Corralón Municipal)? El frente ya tiene los colores de Faro Verde.

-Tenemos un proyecto que todavía estamos analizando. No está aprobado, pero podría adelantarte que es un proyecto multiespacio. Que también es algo que nos gusta. Es la experiencia que va más allá de las paredes. Estamos buscando un proyecto que tenga estacionamiento, viviendas, comercios, oficinas y, por qué no, tal vez alguna zona deportiva. Siguiendo así también algo que nos identifica. En Mulen empezamos con Mulen Hotel, después hicimos Nexus 1, después Nexus 2, hicimos un acuerdo con Andrés Mónaco (quien tenía la concesión del Boca) y desarrollamos Nexus Sport. Vemos que a la gente le gusta mucho el multiespacio, lo disfruta. Lugares en donde podés ir a hacer deportes, tomar un café o hacer negocios. La idea es simular algo parecido, pero en otras dimensiones. El terreno da para construir 20 mil metros cuadrados o más. Va a ser un proyecto grande, por lo que tenemos que ver cómo lo podemos etapabilizar. A nosotros nos gusta ir rápido, pero también con conciencia. Después habrá que empezar a hacer los presupuestos y armar un equipo técnico para poder desarrollarlo.

-Visto de afuera, la empresa parece haber comprendido muy bien la ciudad, sus valores y sus características, y cierto espíritu de época para sus desarrollos. ¿Es así?

-Nosotros somos una empresa de Tandil. Yo soy nacido en Tandil y quiero muchísimo a la ciudad. Lo mismo con nuestro equipo. Son tandilenses; son tandilenses que hemos adoptado porque han venido a estudiar y se han quedado. Así que lo que puedo decir es que todos nosotros queremos mucho a la ciudad.

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