2 de abril de 2026

2 de abril

"Pensé que íbamos unos días y volvíamos": el emotivo testimonio de un piloto de Malvinas

En una entrevista cargada de emoción, memoria y orgullo, el comodoro retirado y veterano de guerra César Fernando Román repasó en Radio Tandil su experiencia como piloto durante el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina en la Guerra de Malvinas.

Román comenzó reconstruyendo el contexto previo al 2 de abril de 1982: "Voy a hacer un poquito de memoria. En ese momento yo estaba en Buenos Aires, realizando un curso. Eran días normales, hablando de febrero y marzo, y me encontraba en las aulas recibiendo clases diariamente". Y recordó el impacto de aquella jornada: "Ese 2 de abril estaba en el Edificio Alas de la Fuerza Aérea y veo que hay muchísima gente a la mañana temprano con banderas que se iban hacia la Casa de Gobierno. La verdad que yo estaba confundido, no tenía idea qué ocurría, hasta que por las noticias de la radio nos enteramos del por qué de eso. Así que nos enteramos con ustedes".

En ese entonces, ya era piloto de combate: "Yo en ese momento tripulaba un avionazo, el Dagger, que lo hemos hecho tantas veces por acá por la zona y lo queremos muchísimo". Poco después llegaría el despliegue: "Alrededor del 5 de abril nos preparamos y nos anotaron que teníamos que desplegar al sur. Para mí era uno de los tantos despliegues que hacíamos, pensaba que íbamos unos días y volvíamos. Ahí empezó todo: los preparativos y los despliegues a las bases de operaciones desde donde operaba la Fuerza Aérea".

El vínculo con la aeronave y el entrenamiento fueron claves en su desempeño: "Yo siempre comento que me sentía más seguro en el avión que en el auto". En esa línea, relativizó el carácter "extraordinario" que muchas veces se le adjudica a las misiones: "Cuando nos dicen lo que hicimos en Malvinas como algo extraordinario, para los pilotos no lo vivíamos así, porque teníamos un adiestramiento y entrenamiento intensivo". Y agregó: "Yo llegué acá a fines del '79 y en septiembre del '80 hice mi primer vuelo solo. Sin darme cuenta, todo ese entrenamiento fue lo que después nos permitió cumplir las misiones". También destacó el trabajo colectivo: "El piloto es el último eslabón. Todo el personal que trabaja alrededor es fundamental para que podamos cumplir con nuestras misiones".

Al referirse al avión, fue categórico: "Ese avión no tiene reabastecimiento en vuelo y con el combustible que cargábamos nos tenía que alcanzar hasta el aterrizaje. Fue un avión extraordinario".

El momento más intenso del relato llegó al abordar el 1° de mayo de 1982. "El 29 de abril hubo una amenaza de ataque a la base de San Julián, así que dispersaron los aviones y nos vinimos a Tandil. El 1° de mayo amanecimos en Tandil. A la mañana temprano nos presentamos en la VI Brigada y volvimos a San Julián. Llegué alrededor de las 10:30 sin saber que ese día se iniciaban las operaciones".

Allí comenzó el bautismo de fuego: "Nos enteramos de los ataques de la madrugada sobre las islas y se ordenaron muchas salidas. A nuestra escuadrilla nos designaron tres blancos: buques ingleses que estaban cañoneando y acercándose a las islas". La desventaja era evidente: "Nos habían dicho que para atacar una fragata tipo 42, de ocho aviones al menos seis eran derribados. Y a nosotros nos tocó ir tres aviones contra tres buques. Nos olvidamos de la estadística. Fuimos uno a uno".

La táctica utilizada fue determinante: "La táctica fue aproximarnos a rasante, lo más pegado al agua posible. Y pegado es literal, buscábamos la menor altura para evitar los radares". El factor sorpresa fue clave: "Ellos no sabían de qué manera los íbamos a atacar, fue una sorpresa total". El ataque se realizó con precisión: "Fuimos con cañones y bombas, dos bombas de 250 kilos por avión".

Sobre los resultados, explicó: "No hundimos los buques, pero los averiamos. Lo más importante es que abandonaron la zona y dejaron de hostigar a nuestra gente. Nunca más volvieron de día, siempre se acercaban de noche porque se dieron cuenta de que eran vulnerables". Todo ocurrió a gran velocidad: "En el ataque llegábamos a velocidades de entre 850 y 900 kilómetros por hora, prácticamente tres cuadras por segundo".

Las sensaciones en combate también marcaron su relato: "La adrenalina es tan fuerte que el único pensamiento es buscar el blanco, estar sereno, hacer una buena puntería, atacar y regresar". Y agregó: "Recién al volver, cuando uno está más tranquilo, empieza a pensar dónde estuvo y qué hizo. El regreso tampoco fue tranquilo, nos volvieron a perseguir Harrier y estuvieron muy cerca de derribarnos".

Román también reflexionó sobre el reconocimiento a la Fuerza Aérea: "La responsabilidad de evitar que los buques se acercaran cayó prácticamente en la Fuerza Aérea. A pesar de todas las dificultades, llegamos siempre, desde el primer día hasta el último. Muchos de nuestros aviones hicieron estragos y creo que por eso se reconoce tanto lo que hicimos".

En el tramo final, dejó definiciones contundentes sobre la memoria y la soberanía: "Cada vez que nos nombran, no me cae bien cuando dicen 'excombatiente'. Ex de ex no tenemos nada, somos veteranos". Y reafirmó su postura: "Nunca fui a Malvinas después de la guerra, ni quiero ir hasta que esté flameando nuestra bandera y no tenga que mostrar un pasaporte para entrar. Lo tenemos presente todo el tiempo y ojalá podamos vivir para ver esa satisfacción".

Finalmente, reveló el espíritu que atravesó a la Fuerza Aérea en el cierre del conflicto: "La Fuerza Aérea estaba en condiciones de continuar con los ataques. Teníamos armamento, pilotos y mecánicos al pie del cañón. Cuando se hablaba de rendición, nuestro jefe dijo: 'La Fuerza Aérea no se rinde, hace un alto el fuego'. Ese era el espíritu que había en ese momento".

El cierre fue tan emotivo como el resto del testimonio: "Gracias por esta comunicación y a todos los que están atentos. Yo les había dicho que iba a estar ahora con ustedes". Y dejó un recuerdo que atraviesa generaciones: "De los tres 'Torno' hoy quedamos dos. A fines del año pasado falleció Aguirre Faget, pero está presente como todos nuestros compañeros".

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