19 de junio de 2026
Es invisible, no tiene olor ni sabor y puede acumularse sin ser detectado. Con la llegada del frío, especialistas advierten sobre los riesgos y recuerdan las medidas clave para prevenir intoxicaciones.
Con el descenso de las temperaturas y el uso cada vez más frecuente de estufas, calefones y otros sistemas de calefacción, vuelve a cobrar relevancia un peligro silencioso que cada año provoca cientos de intoxicaciones y alrededor de 200 muertes en Argentina: el monóxido de carbono (CO).
Este gas tóxico se genera por la combustión incompleta de gas, leña, carbón, nafta u otros combustibles. Su principal riesgo es que resulta imposible detectarlo a simple vista: no tiene color, olor ni sabor, por lo que puede acumularse en ambientes cerrados sin que las personas lo adviertan.
Según datos sanitarios, en el país se registran cerca de 40.000 intoxicaciones por monóxido de carbono por año. Solo en julio de 2025 se notificaron 473 casos, una cifra que representó un incremento del 57% respecto de la mediana de temporadas anteriores.
"La gravedad de una intoxicación no depende únicamente de la cantidad de monóxido presente en el ambiente, sino también del tiempo de exposición. Una concentración baja durante varias horas puede ser tan peligrosa como una alta durante pocos minutos", explicó la directora médica nacional de OSPEDYC, Valeria El Haj.
Cuatro medidas que pueden salvar vidas
Los especialistas coinciden en que la intoxicación por monóxido de carbono es completamente prevenible. Para ello recomiendan adoptar cuatro medidas fundamentales.
Revisar los artefactos cada año
Antes del invierno es indispensable realizar una inspección de calefones, termotanques, estufas, cocinas, calderas y conductos de ventilación mediante un gasista matriculado. Muchas fallas de combustión no son visibles y solo pueden detectarse con una revisión profesional.
Instalar detectores de monóxido
Los detectores de CO son considerados la herramienta más eficaz para alertar sobre la presencia del gas antes de que alcance niveles peligrosos. Se recomienda colocar uno en cada dormitorio y cerca de los artefactos a gas, verificando periódicamente el estado de sus baterías.
Ventilar todos los ambientes
Aunque haga frío, es fundamental renovar el aire de la vivienda todos los días. Los expertos aconsejan mantener alguna abertura que permita la circulación constante y generar ventilación cruzada entre distintos ambientes.
No usar el horno para calefaccionar
Utilizar hornallas u hornos para generar calor es una de las causas más frecuentes de intoxicación grave. También se recomienda evitar la instalación de calefones o termotanques en baños o espacios cerrados y nunca encender motores de vehículos o grupos electrógenos dentro de garajes.
Los grupos más vulnerables
El impacto del monóxido de carbono puede ser especialmente grave en personas con menor capacidad respiratoria o circulatoria.
Entre los grupos de mayor riesgo se encuentran:
* Niños y bebés, cuyo sistema respiratorio aún está en desarrollo.
* Adultos mayores, que pueden presentar más dificultades para reconocer los síntomas.
* Embarazadas, ya que el gas atraviesa la placenta y puede afectar al feto.
* Personas con enfermedades cardíacas o respiratorias, como asma, EPOC o insuficiencia cardíaca.
* Mascotas, que también pueden sufrir intoxicaciones severas.
Síntomas de alerta
Los primeros signos suelen confundirse con una gripe o una indisposición general. Los más frecuentes son:
* Dolor de cabeza.
* Mareos.
* Náuseas.
* Cansancio excesivo.
* Somnolencia.
* Confusión.
Una señal de alarma importante es que varias personas del mismo hogar presenten síntomas similares al mismo tiempo o que estos desaparezcan al salir de la vivienda.
Qué hacer ante una sospecha
Si existe la posibilidad de una intoxicación por monóxido de carbono, los especialistas recomiendan actuar de inmediato:
* Salir al aire libre.
* Abrir puertas y ventanas para ventilar.
* Llamar a emergencias (107 o 911).
* Acudir a un centro de salud, aunque los síntomas parezcan leves.
Por el contrario, se debe evitar volver a ingresar al ambiente contaminado, conducir vehículos mientras persistan los síntomas o encender nuevamente los artefactos antes de ventilar correctamente el lugar.
"Es fundamental no esperar a ver si los síntomas desaparecen solos. Cuanto más tiempo permanece una persona en un ambiente contaminado, mayores son los riesgos y menor la capacidad de reacción", concluyó Valeria El Haj.
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Datos extraidos de Casas de Hoy