2 de marzo de 2026
En el inicio del 72° período ordinario, el intendente defendió la gestión municipal en un contexto económico adverso, reclamó autonomía y recursos para Tandil, y ratificó que "la salud y la obra pública son innegociables".
En el Honorable Concejo Deliberante, el intendente Miguel Lunghi dejó inaugurado el 72° período de sesiones ordinarias con un discurso atravesado por la crisis económica, el reclamo por fondos adeudados y una fuerte defensa del rol del Estado municipal.
DISCURSO DE APERTURA DE SESIONES ORDINARIAS 2026
Señor presidente del Honorable Concejo Deliberante, señoras y señores concejales, autoridades, representantes de instituciones, vecinas y vecinos de Tandil:
Damos inicio hoy al septuagésimo segundo período de sesiones ordinarias de este Honorable Concejo Deliberante. Lo hacemos en un momento complejo, exigente, atravesado por dificultades económicas y tensiones políticas que no son exclusivas de nuestra ciudad, pero que impactan de lleno en la vida cotidiana de nuestros vecinos.
En este contexto, creo que es una obligación hablar con claridad, sin exageraciones ni eufemismos. Gobernar en tiempos difíciles requiere, ante todo, serenidad, decisión, convicción y honestidad intelectual, para reconocer nuestro lugar y el camino que seguiremos recorriendo.
Debo decir lo que ustedes ya saben: el año 2025 fue un año de severas dificultades económicas. No solo para el Estado municipal, sino para miles de familias de Tandil que vieron afectada su capacidad de consumo, su tranquilidad y la previsibilidad de sus proyectos.
Esa realidad social y económica es el punto de partida desde el cual debemos analizar cada decisión tomada y cada decisión por tomar.
Atravesamos un tiempo de un severo reordenamiento de las cuentas públicas nacionales. Somos plenamente conscientes de que el equilibrio fiscal es necesario, pero también debemos decir con firmeza que la austeridad no puede ser un fin en sí mismo si se convierte en una tijera que corta el hilo del desarrollo de nuestra gente, quitándole a los tandilenses lo que legítimamente les pertenece.
Esta situación afectó directamente la calidad de vida de muchos vecinos, disminuyendo su capacidad de consumo y en consecuencia, profundizando las dificultades de cada familia para el pago de prepagas, educación, alimentación, servicios y tasas.
TANDIL ha sido históricamente una ciudad con altos niveles de cumplimiento en el pago de tasas municipales, con índices de entre el 65 y el 70 por ciento. Sin embargo, durante 2025 esa cobrabilidad descendió al 56 por ciento. No por falta de compromiso de los vecinos, sino porque cuando la economía familiar se resiente, cumplir se vuelve más difícil.
Frente a este panorama, quiero marcar una diferencia que considero central y en la que estamos plantados: Gobernar no es opinar. Gobernar es hacerse cargo. Es DECIDIR aun cuando las decisiones no son cómodas. Es sostener el funcionamiento del Estado cuando otros deciden retirarse de sus responsabilidades. No solo con el Municipio en general, sino con cada uno de los tandilenses en particular. De cada barrio, de cada institución, con cada realidad.
Cuando los gobiernos deciden dejar de hacer lo que les corresponde, alguien tiene que hacerse cargo.
En Tandil, ese alguien siempre fue y sigue siendo el Estado municipal.
Y tomamos una decisión clara y consciente: no íbamos a dejar a nadie afuera, no íbamos a usar la dificultad como excusa ni el conflicto como herramienta política. Decidimos trabajar más, adaptarnos, y redoblar esfuerzos, no solo para cumplir con nuestras obligaciones, sino también para cubrir las ausencias de quienes resolvieron no cumplir con las suyas de cara a la ciudadanía.
En este punto, quiero detenerme en una cuestión de fondo, que muchas veces no se discute pero que condiciona profundamente la capacidad de gestión de los municipios.
Desde la reforma de la Constitución Nacional de 1994, nuestro país reconoce la autonomía municipal en el orden político, administrativo, económico y financiero. Sin embargo, esa autonomía sigue sin estar plenamente garantizada en la práctica para los municipios bonaerenses tras ser ignorada por la Convención de la Provincia de Buenos Aires el mismo año de su sanción.
Hoy seguimos rigiéndonos por una Ley Orgánica Municipal dictada hace más de sesenta años, en un contexto histórico completamente distinto, con una mirada unitaria que no acompaña el crecimiento, la complejidad ni las responsabilidades que han asumido nuestras comunidades locales. Cada municipio es un mundo, con realidades, desafíos y demandas propias, y necesita herramientas acordes a esa diversidad.
La falta de autonomía económica y financiera es uno de los principales obstáculos para el desarrollo de nuestras ciudades. Los municipios dependemos de un régimen de coparticipación que, aun bajo la premisa de la solidaridad, muchas veces no favorece el crecimiento ni la previsibilidad, y genera desequilibrios e incertidumbre en la planificación de políticas públicas.
Por eso creo que es necesario volver a darnos la oportunidad de debatir en serio una reforma del régimen municipal, que cumpla con lo que obliga nuestra Constitución madre y fortalezca a los gobiernos locales. No para eludir responsabilidades, sino para ejercerlas mejor, con reglas claras y recursos adecuados.
Pero esa misma responsabilidad institucional que aplicamos en casa, nos obliga a exigir reciprocidad hacia otros niveles del Estado. No podemos aceptar con resignación la falta de previsibilidad en el flujo de fondos que por ley y por convenio le corresponden a nuestra ciudad, generando deudas que hoy alcanzan los 2500 millones de pesos en el caso de la Provincia, los 500 mil millones de pesos por parte del gobierno Nacional, y 3.500 millones de pesos menos de lo estipulado por Coparticipación en el 2025 debido a la caída del consumo.
Son 6.500 millones de pesos que no llegaron a Tandil.
Son, o mejor dicho, podrían haber sido, 80 cuadras de pavimento, o 140 de cordón cuneta, o la posibilidad de comenzar, por ejemplo, con una obra estratégica y necesaria para una ciudad en expansión, como es la ampliación de la Planta Depuradora Centro.
Aún con estas reglas de juego y las dificultades expresadas, es necesario destacar que ser eficientes, cuidar los recursos y gastar bien no es una novedad en Tandil. Lo que hoy algunos presentan como descubrimiento, en Tandil es una forma de gobernar que sostenemos desde hace más de dos décadas. En cada una de nuestras acciones.
Hicimos un Estado eficiente.
Y nosotros lo hicimos sin dejar a nadie afuera.
A diferencia de municipios de todo el país, muchos de ellos cercanos, pagamos siempre los salarios municipales en tiempo y forma.
Acordamos paritarias por encima del IPC.
Cumplimos con los aguinaldos. Es lo que corresponde y lo hicimos.
Sostuvimos servicios, como también sostuvimos y seguimos haciendo crecer la salud pública.
Una salud pública que es cada vez más demandada y que responde todos los días, las 24 horas con guardias activas.
Lo hace en la guardia de adultos y en la guardia pediátrica.
Responde en sus guardias de terapias intensivas e intermedias.
También lo hace en la guardia de neonatología y en la de salud mental. Repito, 7 guardias activas las 24 horas los 365 días del año.
Una salud pública que entrega medicamentos, que garantiza insumos y que sostiene prestaciones aun cuando esos insumos no aumentan por IPC, sino que en muchos casos han tenido incrementos de hasta el 212 por ciento producto de la desregulación. Para que se entienda de qué estamos hablando: una ampolla de gamaglobulina, de uso frecuente y cotidiano para patologías hemáticas severas en niños, encefalitis o cuadros neurológicos, hoy cuesta un millón de pesos el gramo, y un tratamiento puede alcanzar los 100 gramos, es decir, los 100 millones de pesos. O una ampolla de trombolítico, indispensable para atender un infarto o un ACV, actualmente tiene un valor de 7 millones de pesos, cuando hace solo dos años salía $2.800.000
Y aun así, el sistema local respondió. Y sigue respondiendo.
Por eso seguimos invirtiendo en salud pública, aun en este contexto adverso. Porque la salud en nuestra ciudad sigue siendo innegociable y es el corazón de nuestro presupuesto y de nuestra identidad.
Vamos a finalizar los Consultorios Externos del Hospital Santamarina, paralizados por el gobierno nacional. Una obra que consideramos fundamental para descomprimir el flujo de pacientes en el hospital y seguir consolidando un sistema que es orgullo de nuestra ciudad y que garantiza más de 400 mil atenciones por año.
También avanzaremos en la creación del Hospital de Día Infanto - Juvenil, un dispositivo que abordará de forma integral situaciones vinculadas a la salud mental y consumos problemáticos en niños y adolescentes.
Y para mejorar los tiempos de atención en el sistema de emergencias lanzaremos en los próximos días el servicio de Telemedicina, una nueva forma de dar respuesta de manera digital a consultas por problemas de salud imprevistos, fortaleciendo un esquema de atención más eficiente, cercano y acorde a las nuevas tecnologías.
Por eso seguimos también invirtiendo en educación, finalizando la obra del Centro de Desarrollo Infantil del Barrio Palermo, paralizada por el gobierno nacional, que está próximo a inaugurarse, acompañando desde el Municipio la finalización de los edificios de la Escuela Técnica N° 3 y la Escuela Primaria N° 7, y en obras estructurales de gran importancia en las Escuelas 25, 21, 1, 33 y Granja, y en las Concentraciones rurales de Vela y Gardey, convencidos de que no hay desarrollo posible sin educación pública de calidad.
Por eso reforzamos la asistencia social, conteniendo a miles de familias que se acercaron al Municipio en busca de ayuda para cubrir necesidades básicas. Porque nadie puede proyectar su futuro si no tiene garantizado lo esencial.
Y por eso, también, tomamos decisiones estratégicas en infraestructura, como la construcción de la planta municipal de hormigón, que nos permitirá acompañar a una ciudad que por su crecimiento aún tiene 4.680 cuadras de tierra disminuyendo así hasta un 30% el costo de la pavimentación de cada cuadra;
Y a la vez que dotamos de infraestructura la Planta Municipal, seguimos avanzando con 24 cuadras de cordón cuneta ya licitadas por 600 millones de pesos, 20 cuadras de pavimento próximas a realizarse por el Fondo de Inversión Vial Municipal, obras de gas y cloacas con fondos afectados, y continuaremos el recambio del alumbrado público con el objetivo de lograr el 100% de luz led en el partido de Tandil al finalizar mi mandato y la instalación de 16.000 plaquetas de regulación inteligente que ajusten la intensidad lumínica según franjas horarias para optimizar el consumo. Ya vamos 80% de luz led en Tandil, y eso que para algunos estamos agotados...
También invertiremos en esas obras estratégicas que no se ven, pero se viven todos los días: ejecutaremos un sistema de captación y conducción pluvial para evitar anegamientos en la zona del Barrio Arcoiris, Garbellini y San Juan que demandará una inversión en etapas de más de 2.600 millones de pesos.
Finalizaremos el nuevo relleno sanitario ya en ejecución;
Continuaremos realizando obras en las localidades rurales atendiendo las necesidades y demandas de la comunidad a través del Presupuesto Participativo; y seguiremos gestionando en la Provincia, como venimos haciendo hace años, las obras de cloacas y agua para fortalecer la infraestructura de Vela y Gardey con una inversión de 6 mil trescientos millones de pesos y 4 mil doscientos millones de pesos respectivamente.
Y avanzaremos en la generación de suelo urbano dotando de infraestructura los lotes de Sans Sousci y Carrasco, con obras de gas y cloacas ya en marcha, para garantizar el sueño de la casa propia a 227 familias tandilenses.
Seguiremos mejorando así la conectividad, la integración urbana y la calidad de vida en los barrios.
Y en esa misma mirada de ciudad, quiero destacar una decisión que también habla de nuestra forma de gobernar. El Municipio recuperó más de 40 hectáreas en la zona de Los Pioneros y del Dique Viejo, que se incorporarán como nuevos espacios verdes para el encuentro, la convivencia y la vida democrática.
Estas tierras se suman a las más de 340 hectáreas de espacios verdes que hoy tiene Tandil, 220 más que cuando comenzamos el gobierno, siendo una política que sostenemos como una verdadera bandera de gestión, porque entendemos la ciudad como un espacio compartido, donde el cuidado del ambiente y el acceso al espacio público son derechos de todos.
Porque nosotros sí creemos en la obra pública como una política de estado que mejora la calidad de vida de las personas.
Nosotros sí creemos en la presencia del Estado cerca de cada familia para generar igualdad de oportunidades.
Y nosotros sí creemos fundamentalmente, en el equilibrio entre lo público y lo privado para el fortalecimiento y el desarrollo de una ciudad. Hemos dado claras muestras de esto. Basta con mirar, por ejemplo, el movimiento cultural, deportivo y turístico de la ciudad durante los 12 meses del año para entender la importancia de la cooperación y el trabajo conjunto con el sector privado y la Universidad. Es el Estado cerca de los clubes, acompañando con aportes económicos mensuales. Es el Estado trabajando de manera permanente con la UNICEN, impulsando el conocimiento como motor del desarrollo.
Es el Estado junto a la Cooperativa Vial invirtiendo, manteniendo y mejorando los caminos rurales. Y es el Estado, también, generando propuestas culturales junto a decena de instituciones para garantizar el acceso, la participación y el encuentro.
En materia de seguridad y convivencia, quiero volver a ser claro. La seguridad es una responsabilidad primaria de la Provincia. Pero la convivencia, la prevención y el cuidado de la vida de los tandilenses no pueden esperar. Por eso, una vez más, nosotros SI actuamos.
Durante 2025 implementamos Centinela en Territorio, con la adquisición de siete móviles que refuerzan las tareas de prevención y complementan el trabajo de las fuerzas provinciales. Tandil cuenta además con un Centro de Monitoreo de excelencia inaugurado el año pasado, con 870 cámaras y tecnología puestas al servicio de la prevención comunitaria. Invito a los concejales que aún no lo conocen a visitarlo: se van a sorprender del nivel de profesionalismo alcanzado a partir de la inversión realizada y la capacitación a los agentes municipales que ahí cuidan al vecino.
Y vamos a seguir fortaleciendo este sistema, duplicando la flota de vehículos de Centinela en Territorio, sumando Centinela Rural e incorporando móviles en moto para colaborar en los operativos de tránsito y prevención. También lo haremos fomentando el uso de la aplicación Centinela que exhibe muy buenos resultados, e instalando sistemas de fiscalización de velocidad y fotomultas en zonas urbanas y en los ingresos a la ciudad con una lógica disuasiva que apunte a fomentar el respeto por las normas y disminuir los siniestros viales.
Porque estamos convencidos de que la seguridad no se construye con discursos ni con el aprovechamiento político del miedo.
Se construye, como en el resto de los ámbitos, con trabajo sostenido, cooperación institucional, responsabilidad y con planificación.
Y esa planificación no se agota en la seguridad. Es una forma de gobernar. Es entender que cuidar a Tandil también es ordenar su crecimiento, anticipar conflictos y establecer criterios que nos permitan convivir, desarrollarnos y proyectar el futuro con certidumbre.
Somos testigos y protagonistas de una etapa de consolidación de Tandil como ciudad intermedia, con un crecimiento poblacional promedio superior a los 2.190 nuevos habitantes por año, duplicando porcentualmente la media de crecimiento de la Provincia de Buenos Aires. Ese crecimiento se expresa de manera concreta en la dinámica urbana, con más de 60 edificios horizontales en construcción, y en una ciudad que sigue siendo elegida para vivir, invertir y proyectar futuro.
La existencia de condiciones estables para invertir y producir permite que grandes firmas nacionales y multinacionales elijan Tandil para ampliar sus horizontes, permite también que contemos hoy con 22 pedidos de radicación de empresas en el Parque Industrial Tandil y que hayamos firmado en los últimos días 5 nuevos contratos de radicación. Todas señales concretas de confianza en la ciudad y en el rumbo que llevamos.
Por este motivo vamos a continuar gestionando la creación de nuevas zonas industriales que acompañen el crecimiento económico de Tandil, apoyando e incentivando el desarrollo de zonas industriales privadas y realizando obras estratégicas en el Parque Industrial para optimizar su funcionamiento, modificando su ingreso y dotando de alumbrado público la calle Fangio para mejorar su seguridad.
Porque el desarrollo se planifica, se ordena y se construye con decisiones firmes y una mirada estratégica de largo plazo.
Por eso permítanme detenerme en un dato clave: este año se cumplieron 20 años de la sanción de la Ordenanza 9865 que aprobó nuestro Plan de Desarrollo Territorial, una herramienta que nos permitió ordenar un crecimiento que fue más vertiginoso que el promedio de la Provincia de Buenos Aires.
En estas dos décadas el Plan fue ajustándose a las nuevas demandas, gracias al trabajo sostenido de este Concejo, de los Colegios Profesionales que integran la Comisión de Gestión Territorial y de los equipos técnicos municipales. Lo que comenzó como una experiencia innovadora, con dudas y debates lógicos, terminó consolidándose como una referencia para otras ciudades y como una base para un desarrollo más previsible y equilibrado.
Pero una ciudad que crece no puede congelar sus herramientas. Por eso he instruido a la Secretaría de Obras Públicas para iniciar una evaluación integral del PDT, elaborar un diagnóstico actualizado y convocar a los Colegios Profesionales y a las fuerzas políticas a un proceso participativo que nos permita introducir las reformas necesarias.
El objetivo es claro: que hacia 2027 podamos contar con una versión actualizada del Plan que continúe garantizando un crecimiento ordenado y permita que los distintos usos del suelo convivan en armonía, preservando aquello que nos hace únicos.
Porque el crecimiento de Tandil es consecuencia de que siempre hemos tenido reglas claras, y esas reglas se resumen en esta herramienta.
Por eso no vamos a permitir que intereses inmobiliarios particulares, por más operaciones mediáticas o maniobras judiciales que pretendan ensayar, pasen por encima de lo que hemos decidido entre todos para cuidar nuestro lugar en el mundo.
Mi gestión no se dobla ante presiones. Defender la zona protegida de nuestras sierras no es un capricho administrativo, es una obligación ética con el futuro. Ante cualquier conflicto la Justicia tendrá en sus manos toda la documentación, como siempre, porque nuestra transparencia es total y no tenemos nada que ocultar; pero que nadie se confunda: en Tandil, la ley se aplica de forma igualitaria, y el patrimonio natural es innegociable.
Por último, y me permito una licencia a título personal ante hechos que son de público conocimiento, siento la necesidad de decir algo que cada uno de ustedes sabe: nunca busqué privilegios de ningún tipo en 22 años. Si tienen dudas o desean hablar conmigo no tienen más que invitarme o bajar la escalera y entrar al despacho que, como lo fue siempre y seguirá siendo durante mi mandato, es de puertas abiertas porque es el despacho de Tandil.
No voy a permitir que se ensucie lo que construimos con honestidad durante décadas.
En ese mismo sentido, quiero referirme también a un hecho que no podemos naturalizar. Hace pocos días se cumplieron tres años de la usurpación ilegal de un terreno en La Movediza, que afectó directamente a la familia propietaria y a una gran zona del barrio.
Desde el primer momento el Municipio actuó de acuerdo a lo que la Justicia determinó: brindando asistencia social cuando fue necesario, pero sosteniendo con firmeza la ilegalidad de esa toma y utilizando todas las herramientas administrativas para evitar que se consolidara, siempre respetando las decisiones de la Justicia.
Sin embargo, una decisión del gobierno nacional anterior, cuatro días antes de finalizar su mandato, incorporó esa ocupación al RENABAP, convirtiendo un hecho ilegal en un barrio popular. Y esa medida fue ratificada por el actual gobierno, a través de la firma del entonces Subsecretario de Integración Socio - Urbana, Sebastián Pareja.
Que nadie se confunda: si una decisión puede ratificarse, también puede rectificarse. Un gobierno que se proclama defensor de la propiedad privada debió haber corregido ese error. No lo hizo. Pero creemos que todavía está a tiempo.
Por eso vamos a seguir gestionando para que esa medida se revise y convocamos a todos los espacios políticos a acompañarnos en la defensa de la propiedad privada y del respeto por la ley.
Finalmente, y hablando de responsabilidad institucional, quiero referirme al Concejo Deliberante.
Las decisiones que se toman en este recinto tienen consecuencias reales. La gobernabilidad no es un concepto abstracto: es la posibilidad concreta de que la ciudad funcione, de que los servicios lleguen y de que las políticas públicas se sostengan.
Por eso quiero decir algo con claridad y con mucho respeto: Tenemos que lograr estar por encima de cualquier aspiración personal o postura política. Bloquear o dilatar no es más que una actitud egoísta que impacta directamente en la vida de nuestros vecinos.
Mi compromiso, y el de todo el equipo de gobierno, siempre va a ser convocar al diálogo.
Y eso, Sres. Concejales, no me hace cambiar de ideología o partido político, no lo hice y no lo haré nunca, ni a la derecha ni a la izquierda. Por más que hablen y me quieran asociar con otra fuerza política se equivocan: mi única asociación será siempre con los tandilenses.
Y digo esto con plena conciencia del tiempo histórico que vivimos. Este año se cumplen cincuenta años del Golpe de Estado más sangriento de nuestra historia. Y en este contexto, marcado por tensiones, por discursos de odio y por intentos de degradar la política, vale recordar una verdad fundamental que nos legó Raúl Alfonsín, y que sigue siendo una guía imprescindible en mí gestión:
"La democracia no es sólo confrontación, es construcción. El pluralismo es la base sobre la que se erige la democracia y significa el reconocimiento del otro, la capacidad de aceptar las diversidades y las discrepancias como condición para la existencia de una sociedad libre".
Porque gobernar, incluso en la diferencia, es construir.
Y porque cuidar la democracia es una obligación moral con quienes nos precedieron y con quienes vendrán.
Con la plena convicción de que este recinto estará a la altura de las circunstancias, con el compromiso de seguir cuidando siempre a Tandil y a su gente, y pensando fundamentalmente en el futuro y en el crecimiento de nuestra ciudad, dejo formalmente inaugurado el septuagésimo segundo período de sesiones ordinarias del Honorable Concejo Deliberante.
Muchas gracias.
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Datos extraidos de Casas de Hoy