22 de abril de 2026
"A mí no me sirve que me digas que este año el 45% de los recursos que tengo los dedico a la Salud. No es una buena noticia en sí misma. Más bien habla de un sistema gestionado de una manera muy poco eficiente, con una mirada anclada en otra época", sostuvo el edil. Cree que para Lunghi, el hospital es su "joya" y no quiere recibir opiniones que lo ayuden a mejorar para atención.
El concejal de Fuerza Patria, Rogelio Iparraguirre, ha lanzado una fuerte advertencia sobre la situación crítica que atraviesa la salud pública en la ciudad. Según el edil, el sistema actual responde a una lógica política y administrativa superada por la realidad, lo que ha derivado en un deterioro de la atención y una deuda millonaria que asfixia las arcas municipales.
Iparraguirre sostiene que el problema no es coyuntural, sino de concepción. "Es un tema que vengo estudiando, trabajando y previendo y ofreciendo alternativas de gestión", afirmó, señalando directamente al Ejecutivo local: "Me parece que hay una concepción muy vieja en Tandil, que es la que tiene el intendente (Miguel Lunghi) del sistema de salud". Para el concejal, esta mirada se resume en una frase: "Hay una lógica de: esto es mío, mío, mío".
Esta falta de apertura, según el edil, impacta directamente en la eficiencia. "El sistema de salud de Tandil se lleva el 40% de los recursos de los tandilenses. Cuatro de cada diez pesos que pagamos los tandilenses, en tasas al municipio, van al sostenimiento del sistema de salud". En este sentido, cuestionó que el alto presupuesto sea motivo de orgullo: "A mí no me sirve que me digas este año el 45% de los recursos que tengo los dedico a la salud. No es una buena noticia en sí misma. Más bien habla de un sistema gestionado de una manera muy poco eficiente, con una mirada anclada en otra época".
El impacto de la desregulación nacional y la deuda millonaria
El concejal explicó que la crisis se agudizó tras las medidas del gobierno nacional. Detalló que existen usuarios "puros" (sin cobertura) y otros con obra social o prepaga. Sobre estos últimos, señaló: "En los ingresos de esos pacientes, se hace primero un proceso de facturación. Después, se hace lo que se conoce como el recupero, es decir, cuánto logras cobrar de aquello que facturás". Ese recupero se hacía históricamente a través de la Nación.
Sin embargo, recordó que en enero de 2024, el ministro Federico Sturzenegger desreguló la Superintendencia de Servicios de Salud: "Sturzenegger dice que la Nación no se tiene por qué ocupar más de hacer la gestión a los hospitales municipales del recupero de las obras y que se arregle cada uno". Esto dejó al hospital en una posición de debilidad frente a las empresas: "Desde enero del 24 a esta parte, nuestro hospital y tantos otros tuvieron entonces que optar por generar un sistema propio de recupero donde se negocia cara a cara con cada uno de esos verdaderos monstruos".
Iparraguirre ilustró la ineficacia del sistema actual: "Imagínate el Hospital de Tandil mandándole una carta a los administradores pidiendo el pago. La respuesta es: te pago cuando quiera, como quiera y el monto que quiera, si es que te lo pago. En realidad eso explica esos 3600 millones de pesos que nos están adeudando a los tandilenses".
La propuesta: Adhesión al SAMO y Regionalización
Ante este escenario, el concejal insiste en la necesidad de incorporar a Tandil al Sistema de Atención Médica Organizada (SAMO) de la provincia. "Me pregunto por qué no iniciamos las gestiones para adherir el municipio de Tandil al SAMO, cosa que muchos municipios en la provincia ya hicieron desde enero del 24 ya que se quedaron solitos frente a esos monstruos". Dicho sistema se encarga del recupero de facturación, tal como lo hacía la Nación hasta hace poco, aunque con otros porcentajes y nomenclador de obras y prepagas.
Iparraguirre defendió la eficacia de este sistema: "El SAMO, el sistema provincial tiene dos virtudes: te mejora la capacidad de facturación y te mejora la capacidad de recupero y el recupero efectivo". Destacó que "el SAMO a la hora de la recuperación de cobros a las obras sociales y prepagas es un 110% más eficiente que los municipales y un 67% más eficiente en capacidad de facturación". No obstante, lamentó la negativa municipal: "La negativa del sistema salud, y del propio intendente, no tuvo mayores razones que decir que la provincia se queda con el 10% de los costos administrativos por la gestión, que es un 10% que después vuelve".
Asimismo, propuso una regionalización parcial del Hospital Ramón Santamarina: "¿Por qué no mixturamos el Hospital Ramón Santamarina entre su categoría municipal y una regionalización parcial?", planteó, sugiriendo que se integren "por lo menos las partes que donde coincidieran las capacidades y eficiencias del Hospital Ramón Santamarina con las necesidades críticas de la región sanitaria de la provincia".
Según reveló, el intendente rechazó la idea: "Le planteamos esto al intendente: avanzar y sentarnos a conversar, a pensar juntos en esto porque era obvio que no iba a dar más, como efectivamente vemos ahora que no da más. Y no quiso saber nada".
Un sistema en deterioro
Iparraguirre fue contundente al describir la situación: "El sistema de salud, con Lungui, del 2003 al 2014, 2016, no paró de crecer. Pero de un tiempo a esta parte, ha sido notorio el deterioro". Agregó que la falta de turnos es crítica: "Hoy vas a sacar un turno, en especialidades como oftalmología, te dan para septiembre. En Neuro, para noviembre. En Trauma, para agosto o septiembre".
Finalmente, el concejal atribuyó la parálisis de estas reformas a una cuestión de cultura política: "¿Por qué? Porque en mi hospital no entra nadie. Lo planteó (Lunghi) más o menos de esta manera. Dijo que estaría de acuerdo en regionalizar algún servicio, pero que no le vengan a opinar sobre la gestión".
Concluyó con una reflexión sobre el liderazgo local: "Yo creo que hay una obstinación de alguien que lo considera una joya propia (al Hospital)", y sentenció: "No es un pecado aceptar ayuda, pero en el fondo creo que para nuestro intendente pedir ayuda es mostrarse débil".
Opinión con firma de Iparraguirre:
"Lo que está pasando con el sistema de salud pública en Tandil no es un problema aislado, ni una dificultad administrativa más, ni tampoco una novedad. Es la consecuencia de decisiones concretas que cambiaron las reglas de juego, y también de decisiones locales que no estuvieron a la altura de anticipar y gestionar ese cambio.
Durante años, los hospitales municipales no estaban solos para cobrarle a las obras sociales y prepagas. Existía un esquema donde la Superintendencia de Servicios de Salud ordenaba y facilitaba esos recuperos. Con la desregulación impulsada por el gobierno de Javier Milei y su ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, ese sistema se desarmó. Y lo que vino después fue un "sálvese quien pueda": cada hospital teniendo que salir a cobrar por su cuenta, negociando uno a uno, en condiciones claramente desiguales frente a algunas obras sociales y prepagas nacionales que, frente a un sistema municipal de salud, operan como verdaderos monstruos.
A eso se suma otro fenómeno: crece la demanda sobre el sistema público. Más vecinos se atienden en el hospital municipal, muchos de ellos que, por su situación económica, abandonan la cobertura médica y pasan a ser usuarios puros del sistema público, pero muchos otros que, aun con cobertura formal, tienen obras sociales o prepagas que se vuelven tan ineficientes e incumplidoras en garantizarles la cobertura médica que optan por resolver su demanda en el efector público de salud.
Entonces pasa algo muy concreto y muy injusto: el hospital atiende, pero no cobra. Y esa diferencia la terminamos cubriendo entre todos los tandilenses.
Hoy esa deuda ya no es una estimación. Según datos que el propio sistema de salud difundió públicamente, estamos hablando de alrededor de 3.600 millones de pesos que obras sociales y prepagas le deben al sistema de salud pública de Tandil por prestaciones ya realizadas. Es un número enorme, que explica buena parte de la tensión que atraviesa el sistema.
Ahora bien, frente a esto no alcanza solo con informar el problema. El municipio no puede ser un mero relator de la realidad ni limitarse a decirnos simplemente que hay una deuda o que la situación es compleja. El rol del municipio es gestionar y hacerlo buscando siempre las salidas más eficientes en pos de cuidar los recursos de todos los tandilenses que ponemos el 40% del pago de nuestras tasas en el sostenimiento del SISP.
Y gestionar significa explicar con claridad qué se hizo durante todo este tiempo frente a un problema que no apareció de un día para el otro. Qué estrategias se implementaron para cobrar, cuántas de esas deudas se están reclamando, cuántas se judicializaron, qué resultados están teniendo. Y también, algo central: qué alternativas se evaluaron para evitar llegar a esta situación.
Porque existe una herramienta concreta, como es la adhesión al sistema provincial de recupero, el SAMO, que permite centralizar, ganar escala y mejorar la capacidad de cobro. Esa alternativa fue planteada en reiteradas oportunidades y no se avanzó. Personalmente le he preguntado al Intendente por qué no adherían y me he ofrecido para hacer las gestiones pertinentes. La última vez fue en su despacho junto al ministro de Salud de la provincia, Dr. Kreplak. Pero la respuesta fue siempre la misma: que así estaban bien y que se las arreglaban solos. Otra vez más replicando ese viejo principio de una cultura política perimida que rezaba que 'pedir ayuda era mostrarse débil'. Nada con lo que personalmente esté más en desacuerdo.
Entonces, la discusión de fondo es esta: ¿qué decisiones se tomaron y cuáles no se tomaron mientras la deuda crecía hasta niveles millonarios?
Por eso presentamos un pedido de informes hace dos semanas. Para tener datos precisos, sí. Pero también para que haya responsabilidad en la gestión. Porque la salud pública no puede sostenerse solo con buenos diagnósticos. Se sostiene con decisiones, con gestión y con resultados concretos.
Y todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo. Pero para eso hace falta algo básico: pasar de describir el problema a hacerse cargo de resolverlo.
Con la elección que hizo el Intendente al rechazar la adhesión al SAMO, eligió negociar caso por caso con cada obra social o prepaga, sin poder de negociación real, sin escala y sin herramientas eficaces. Con costos administrativos propios y con necesidad de judicializar. Eso transformó un sistema de financiamiento en un esquema artesanal, ineficiente y profundamente desigual". Finalmente, "por la obstinación de algunos, el sistema público termina funcionando como financiador indirecto de las obras sociales y prepagas, porque presta el servicio pero no cobra (o cobra tarde); sostiene el costo con recursos propios y eso genera tensión presupuestaria.
Reiteramos nuestra total predisposición para gestionar la adhesión del SISP de Tandil al sistema SAMO de la provincia de Buenos Aires y nuestra predisposición a darle las herramientas que sean necesarias a ese fin desde nuestro lugar en el Concejo Deliberante. Hoy el SAMO ha demostrado una capacidad de facturación y de recupero 100% superior a los sistemas municipales, que claramente quedaron a la deriva a partir de la desregulación de Sturzenegger.
Hace años que venimos advirtiendo el agotamiento en la forma de concebir y gestionar un sistema público de salud como el de nuestra ciudad. Una concepción que, a todas luces, ha quedado vieja frente a los desafíos actuales.
Lo hemos hecho estudiando y proponiendo la adopción progresiva de un esquema de regionalización inteligente y por servicios de nuestro Hospital Ramón Santamarina, con el objetivo de desestresar financieramente al SISP y de hacer una gestión más oportuna y eficiente en términos sanitarios, pero también financieros.
Hemos dado una vuelta de campana en el ex "Dispensario", construyendo con gestión un Centro Regional de atención de enfermedades crónicas no transmisibles que ha multiplicado por cuatro su capacidad de atención y sin cuyo aporte hoy el sistema municipal se encaminaría a un colapso seguro.
No es sólo describir una realidad, no se agota en señalar una falencia o marcar un problema; nuestra obligación es abocarnos a trabajar juntos en las mejores alternativas, las más inteligentes y seguras y, sobre todo, las que cuiden la salud, pero también el bolsillo de los vecinos y vecinas de Tandil".
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