6 de noviembre de 2026
En diálogo con Radio Tandil, Juan Amespil, presidente de la Sociedad Rural de Rauch, cuestionó el rol que pretende UATRE como certificador, la desmedida centralidad de la plataforma VISEC y los temores de los productores sobre la privacidad de sus datos. Críticas que se suman a un debate que sacude la ganadería.
La implementación de la resolución 1115 de la Unión Europea, que entre otras cosas exige certificar que la carne bovina importada proviene de establecimientos libres de reciente deforestación y que los productores cumplen todas las leyes laborales que rijan en Argentina, encendió las alarmas en el sector ganadero argentino. Lo que comenzó como un requisito del comercio internacional derivó en una intensa controversia que combina presiones sindicales, disputas comerciales y una fuerte incertidumbre en los campos.
Juan Amespil, presidente de la Sociedad Rural de Rauch, analizó sin filtros el complejo escenario que atraviesan los ganaderos y coincidió en que la medida funciona en los hechos como una barrera paraarancelaria del mercado europeo. Además, detalló cuáles son las dudas más recurrentes que presentan los productores que se acercan a la entidad ruralista.
Uno de los puntos más críticos señalados por el dirigente fue el reclamo del gremio de los trabajadores rurales (UATRE) de imponerse como certificador del cumplimiento de las obligaciones laborales (adicional a la certificación de cumplimiento que otorga el propio Estado) dentro del trámite de trazabilidad que exigen los europeos. Para la entidad ruralista de Rauch, esta condición desvirtúa la finalidad de la normativa internacional.
"Creo que la última incorporación de ese famoso certificado de libre deuda por parte de UATRE le quitó mucha de la importancia a todo el tema de la deforestación", afirmó Amespil.
El titular de la Rural de Rauch remarcó que la exigencia sindical no tiene relación con las pautas impuestas desde Bruselas: "Terminó vinculándose con algo que tiene que ver netamente con el control de los empleados en establecimientos rurales de la Argentina, que me parece que está muy fuera de foco respecto de lo que es el tema original de la resolución 1115".
La exigencia de los frigoríficos y la pérdida de seriedad del proceso
A las exigencias gremiales se sumó en los últimos días una conducta comercial que generó sorpresa y malestar entre los ganaderos. Según explicó Amespil, ciertos frigoríficos y consignatarios comenzaron a exigir la inscripción exclusiva en VISEC, una plataforma determinada, dejando de lado otras alternativas técnicamente válidas.
"Determinados operadores, si no era una inscripción realizada por la plataforma VISEC, no admitían la compra de los animales, cuando sabemos que hay algunas otras plataformas que también cumplen con la presentación de la información que requiere la Comunidad Económica Europea", advirtió el dirigente.
Esta falta de un criterio unificado y la arbitrariedad en los canales comerciales resienten la credibilidad de la medida. "Todas estas cosas hacen que se le quite seriedad a la resolución", sentenció Amespil.
Temor por los datos privados: la analogía con las empresas de telefonía
El resguardo de la información sensible de los establecimientos ganaderos es otra de las mayores resistencias entre los productores. El temor a que datos comerciales y patrimoniales queden expuestos o terminen comercializándose en bases privadas abiertas genera gran desconfianza.
"Todas estas cuestiones le hacen mucho ruido al productor. Hay dudas sobre quién es la persona que maneja esta información y que no termine en bases de datos que muchas veces se terminan usando comercialmente, como nos ha pasado a todos", explicó Amespil.
Para graficar el problema, el titular de la Sociedad Rural de Rauch comparó la situación con la invasión a la privacidad que sufren los ciudadanos a diario: "Es lo mismo que nos pasa con las empresas de telefonía celular, que tienen datos particulares muy específicos nuestros sin que hayamos tenido jamás una relación comercial con ellas. Son las mismas dudas e incertidumbres que tiene el productor sobre el éxito de este proceso".
El dilema en las pistas de remate: "Hoy no es un beneficio, sino un sistema de castigo"
Amespil detalló que en las conversaciones cotidianas con los productores surge una encrucijada concreta: la cesión de datos no garantiza un valor agregado en el mercado local.
"Un productor me decía: 'Si yo me inscribo en VISEC y después en el remate me compra alguien que no opera con esa plataforma, qué pasa ¿cedí mis datos en vano?'. Y la verdad es que sí. Hoy lo que vemos no es un sistema con diferencial de precio, sino un sistema de castigo por no estar inscripto", planteó.
Asimismo, el dirigente llevó tranquilidad al sector respecto de la continuidad comercial y desestimó la posibilidad de un freno en la venta de hacienda. Según su visión, el mercado adoptará un mecanismo de segmentación similar al utilizado con el protocolo de exportación a China.
"El consignatario lo va a tomar como toma la vaca apta China y la no apta. Posiblemente, existirá una nueva clasificación de hacienda en los remates físicos o televisados: 'apta VISEC' y 'no Apta BISEC'", pronosticó, agregando que "ningún consignatario va a dejar de atender a un cliente por no estar inscripto".
Además, recordó que el mercado europeo no representa el mayor volumen de envíos para el país: "Aunque la inscripción fuese total, sabemos que no toda esa hacienda va a la Unión Europea. No es el único mercado que tiene la Argentina y tampoco es el que más impacta en cantidad de toneladas".
Del "productor" al "empresario agropecuario": la postura de la entidad
En el tramo final de la entrevista, Amespil reflexionó sobre las transformaciones del sector productivo y la necesidad de adaptarse a un entorno cada vez más regulado. "Las producciones ya casi dejaron de serlo para convertirse en empresas agropecuarias. Ya no hablamos solo de productores, sino de empresarios agropecuarios que deben enfrentar estas nuevas situaciones", remarcó.
Respecto a la posición institucional que adopta la Sociedad Rural de Rauch ante las constantes consultas, explicó que la entidad actúa con "las puertas abiertas", ofreciendo un análisis transparente de las ventajas y desventajas sin imponer una conducta obligatoria.
"En lo personal, yo hice la inscripción en mi establecimiento, pero comprendo que hay cuestiones con las que uno puede estar en desacuerdo", reveló Amespil. Y concluyó: "Es una evaluación que debe hacer cada productor en su tablita de pros y contras para decidir si avanza o no con la inscripción".





Datos extraidos de Casas de Hoy
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario