5 de noviembre de 2026

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La ciudad . Paula Strada, tras el fallo que frena el Cupo Laboral Trans en Tandil: "Quiero recuperar mi trabajo para volver a proyectar mi vida"

En diálogo con Radio Tandil, la trabajadora despedida de ANSES cuestionó la decisión judicial que impidió su reincorporación, recordó su desempeño laboral y denunció las dificultades que enfrentan las mujeres trans para acceder a un empleo digno. Mientras espera una nueva resolución judicial, atraviesa una compleja situación económica y reclama que se respete una ley aprobada por el Congreso.

La historia de Paula Strada es también la historia de una conquista de derechos que todavía encuentra obstáculos para hacerse efectiva. Tras ingresar a ANSES Tandil a través de la Ley de Cupo Laboral Travesti-Trans (27.636), fue despedida en 2024, en el marco de los recortes de personal implementados por el Gobierno nacional. Desde entonces, inició un camino judicial para recuperar su puesto de trabajo que, hasta el momento, no tuvo el resultado esperado.

En diálogo con Radio Tandil, Paula expresó su indignación por el último fallo adverso, que frenó su reincorporación al organismo previsional, y cuestionó la falta de aplicación efectiva de una legislación que establece que al menos el 1% de los cargos en el Estado nacional deben ser ocupados por personas travestis, transexuales y transgénero.

"La Justicia sigue sin hacer cumplir la ley. Eso es lo más indignante que está pasando", sostuvo. Y recordó que, en Tandil, fue la única persona que ingresó a ANSES mediante esta normativa. Según explicó, en todo el país fueron apenas 22 las personas incorporadas por esta vía en las distintas dependencias del organismo, una cifra que, a su entender, está lejos de alcanzar el cupo establecido.

Un despido que terminó en los tribunales

El recorrido judicial de Strada comenzó luego de su desvinculación, cuando obtuvo una primera medida cautelar que ordenaba su restitución al puesto de trabajo. Esa resolución le permitió volver a desempeñarse durante cuatro meses, pero el Estado apeló la decisión y el expediente continuó su recorrido hasta llegar a una sentencia de fondo desfavorable para la trabajadora.

Paula sostiene que su despido no respondió a una evaluación individual de su desempeño, sino a un procedimiento generalizado que dejó afuera a trabajadores incorporados desde 2022.

"Mi despido no fue por discriminación directa, fue por Excel: apretar un botón y echar a las personas que ingresaron de 2022 para adelante. Pero se olvidaron de que había gente que entró por cupo", explicó.

En ese sentido, cuestionó el accionar de los magistrados que intervinieron en su causa y señaló que en otras provincias, como Chaco, Córdoba y Chubut, se registraron decisiones judiciales que sí protegieron a trabajadores alcanzados por la normativa.

Mientras tanto, aguarda una nueva resolución de la Sala VI de la Cámara Nacional del Trabajo, instancia en la que deposita sus últimas expectativas para recuperar su empleo.

Una calificación de 9,4 y el orgullo por el trabajo realizado

Uno de los aspectos que Paula considera más importantes para defender su trayectoria laboral es la evaluación de desempeño que realizó durante su paso por ANSES. En una instancia de evaluación general implementada en todas las dependencias del país, obtuvo una calificación de 9,4 sobre 10.

"Yo saqué 9,4 sobre 10, cuando compañeros míos tuvieron menos puntaje. Me presenté ante la Justicia con esa prueba para demostrar que no era ningún 'ñoqui' ni estaba acomodada", afirmó.

Su desempeño estaba vinculado principalmente a la atención al público, una tarea que, según describió, requiere capacitación permanente, conocimiento de numerosos programas y capacidad para resolver situaciones complejas.

"Me costó muchísimo nivelarme, llegar al nivel de mis compañeros para hacer cualquier trámite. La gente no se da cuenta de lo difícil que es atender en ANSES y la cantidad de programas que hay", recordó.

Sin embargo, más allá de los conocimientos técnicos, Paula destacó especialmente el vínculo humano que construyó con quienes se acercaban a realizar gestiones.

"Amo mi trabajo, amo atender a la gente, saber que son seres humanos y que no son un número. Venían personas mayores con trámites difíciles y, aunque el resultado del sistema no fuera el esperado, se iban contentas por la forma en que una las trataba", contó.

Las consecuencias económicas de quedarse sin trabajo

La desvinculación de ANSES no significó solamente perder un ingreso mensual. Para Paula representó también la interrupción de su primer empleo formal y estable, con obra social y la posibilidad de proyectar una independencia económica.

Hasta entonces, sus antecedentes laborales registrados estaban vinculados a contratos temporarios de aproximadamente dos meses y medio durante la temporada de verano en el teatro de Mar del Plata.

Con la pérdida del sueldo, también quedaron comprometidos compromisos financieros que había asumido cuando contaba con estabilidad laboral.

"Tenía obra social, estaba tranquila. Me pedí dos préstamos en el Banco Nación que ahí quedaron, porque me los descontaban automáticamente del sueldo todos los meses", relató.

Aunque reconoció que desde la entidad bancaria le brindaron algunas facilidades para afrontar la deuda, explicó que la situación continúa siendo una preocupación cotidiana.

Durante la entrevista también manifestó su inquietud por el impacto social de las políticas de ajuste y los recortes en áreas esenciales como la salud, la educación y los medicamentos para jubilados.

"Todo lleva a que la gente se enferme más, no tenga su medicación o no tenga plata para comprar remedios. Todo va escalando y recortando a la gente más pobre", expresó.

La dificultad de conseguir trabajo en el sector privado

Mientras espera una respuesta favorable de la Justicia, Paula también intenta encontrar oportunidades laborales fuera del Estado. Sin embargo, asegura que el acceso al empleo privado sigue atravesado por prejuicios hacia las personas trans.

En particular, cuestionó la distancia entre los discursos de aceptación y las posibilidades reales de contratación.

"No hay chances en el sector privado porque la mayoría son caretas. Para muchos está todo bien, sos una chica trans buena, pero si tienen un negocio no te van a emplear por vergüenza o por el qué dirán", sostuvo.

En ese sentido, se preguntó por qué comercios, clínicas, hoteles y otros establecimientos de Tandil no ofrecen oportunidades laborales a mujeres trans visibles para desempeñarse en puestos de atención al público.

También describió una contradicción que experimenta en su vida cotidiana: el afecto y el reconocimiento que recibe de muchas personas en la calle no siempre se traducen en oportunidades concretas.

"En privado me aman, me cruzan por la calle, me dan un beso y un abrazo. Pero después de que les comento que me quedé sin trabajo, ninguna persona dueña de negocio me dice 'vení a trabajar conmigo'", señaló.

Y agregó: "A mí me cuesta mucho pedir, pero este Gobierno me hace bajar la cabeza de vuelta y tener que ir a pedir trabajo".

Trabajar para tener un futuro: el derecho a imaginarse una vida

Para Paula, la discusión sobre el Cupo Laboral Trans va mucho más allá de una cuestión administrativa o de una vacante dentro del Estado. Se trata de garantizar condiciones de vida, autonomía y la posibilidad de construir un futuro.

En su reflexión, puso el foco en una realidad que atraviesa históricamente al colectivo trans: las dificultades para acceder a un empleo formal y la exclusión que, en muchos casos, comienza desde edades tempranas.

"No te das una idea de lo que es para nosotras poder pensar a futuro. Por eso muchas chicas trans no se imaginan viejas, porque no tienen futuro. A nosotras nos niegan todo casi desde que nacemos y la vamos luchando desde muy chicas", expresó.

En ese contexto, destacó el acompañamiento de su familia y de su pareja durante el año y medio que lleva sin trabajar. Reconoció que ese sostén fue fundamental para atravesar un período marcado por la incertidumbre económica y emocional.

También recordó las palabras de su madre cuando consiguió ingresar a ANSES: "Ahora me puedo morir en paz", le dijo entonces.

Para Paula, aquella frase sintetizaba lo que significaba haber conseguido un trabajo estable: la tranquilidad de una familia que veía concretarse una oportunidad largamente esperada.

"Tener trabajo te permite ser una persona plena, independizarse, proyectar, ahorrar o ir a cenar. Sin trabajo y sin familia, el sistema te lleva a la prostitución o a vender tu cuerpo", reflexionó.

La espera de un nuevo fallo y el acompañamiento de Tandil

A pesar de los reveses judiciales, Paula asegura que seguirá reclamando por su reincorporación y visibilizando las dificultades que atraviesan las mujeres trans para acceder y permanecer en el mercado laboral.

Aunque reconoció que su confianza en la Justicia se encuentra debilitada, destacó el acompañamiento que recibe de vecinos y vecinas de Tandil, especialmente de adultos mayores a quienes atendió durante su paso por ANSES.

"Tengo menos confianza en la Justicia que en la sociedad de Tandil. Afortunadamente siento el cariño constante de la gente", afirmó.

Ese reconocimiento, asegura, le permite seguir adelante y sostener su reclamo, no solamente por su situación personal, sino también por las generaciones más jóvenes.

"Quiero recuperar mi trabajo para volver a proyectar mi vida", es el mensaje que resume su lucha. Una lucha que, para Paula Strada, representa mucho más que volver a ocupar un escritorio en ANSES: significa recuperar la estabilidad, la independencia y el derecho a construir un futuro con dignidad.


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