20 de octubre de 2026
El artista tenía 82 años. Dejó personajes inolvidables en ficciones como Trampa para un soñador, Dos a quererse y Soy gitano. También interpretó a Roberto Sánchez en la serie Sandro de América.
El actor argentino Antonio Grimau murió a los 82 años, luego de permanecer varios días internado. La noticia fue confirmada por la Asociación Argentina de Actores, que despidió al artista y destacó su extensa trayectoria en los escenarios y las pantallas.
A lo largo de su carrera, Grimau se convirtió en uno de los rostros reconocidos de la ficción nacional. Comenzó como galán de telenovelas, pero con el tiempo amplió sus registros y se destacó también en personajes dramáticos y grandes obras teatrales.
Nacido el 10 de marzo de 1944 con el nombre de Antonio Rebolini, llegó a la actuación casi por casualidad. A los 16 años encontró un aviso clasificado en el diario Clarín que convocaba actores para una obra de Bertolt Brecht. Se presentó en el teatro Charles Chaplin, en el barrio porteño de Almagro, y descubrió una vocación que marcaría su vida.
Antes de ese momento había trabajado en distintos oficios, entre ellos en una fábrica de calzado. El teatro se convirtió en un espacio de contención y en una oportunidad para construir su camino artístico.
"Eso me salvó la vida. Tenía 16 años y me quedé cuatro años en el Chaplin", recordó en una entrevista con Clarín.
Una trayectoria que marcó a la televisión argentina
La popularidad llegó de la mano de la televisión. Grimau protagonizó ficciones que acompañaron a distintas generaciones, entre ellas Dos a quererse, Trampa para un soñador y Soy gitano. También participó en producciones como Valientes, Herencia de amor y Herederos de una venganza.
Sin embargo, su recorrido no quedó limitado a la televisión. En teatro encontró la posibilidad de explorar otros personajes y reinventarse como actor. Entre las experiencias que marcaron su carrera se destacó su participación en Los invertidos, convocado por el director Alberto Ure. También cumplió el anhelo de interpretar a Hamlet y al rey Claudio en la tragedia de William Shakespeare.
En cine debutó en 1974 con La Mary, protagonizada por Susana Giménez y Carlos Monzón. Más adelante formó parte de películas como Caballos salvajes y Angélica.
Uno de los desafíos más importantes de su última etapa profesional llegó en 2018, cuando interpretó a Roberto Sánchez en Sandro de América, la serie biográfica sobre el popular cantante. Su composición del artista recibió reconocimiento del público y se convirtió en uno de los trabajos más recordados de sus últimos años.
En una entrevista con Radio Rivadavia, el propio Grimau resumió el recorrido que había realizado: "En cine debuté en la película La Mary, trabajé con Gandolfo, me dirigió Alezzo, trabajé en el Teatro San Martín con Alfredo Alcón, triunfé como galán, logré reinventarme como actor en teatro con Los invertidos y ponerme en la piel de Sandro fue más de lo que soñé".
Una vida atravesada por pérdidas y por el refugio del arte
Detrás de su extensa trayectoria, Grimau atravesó experiencias personales dolorosas. Durante su adolescencia perdió a sus padres y a una de sus hermanas en un período de apenas siete meses.
Años después sufrió la muerte de su hijo Lucas, fruto de su relación con la actriz Leonor Manso, en 2010. El joven tenía problemas de adicciones y su partida marcó profundamente al actor, que habló públicamente sobre el dolor y el esfuerzo que habían realizado para ayudarlo.
En distintas entrevistas, Grimau destacó el lugar que la actuación ocupó en su vida y la manera en que el arte lo ayudó a seguir adelante.
"El teatro fue mi salvación, me dio un motivo por qué luchar y, en los peores momentos, las fuerzas para continuar", expresó en Radio Rivadavia.
Una recuperación difícil y el regreso al escenario
En 2021, el actor atravesó un delicado cuadro de coronavirus que lo mantuvo internado durante casi dos meses. Necesitó asistencia respiratoria y tuvo una recuperación prolongada. Tras recibir el alta, contó que había perdido 22 kilos.
Volver a trabajar sobre un escenario fue una parte importante de su recuperación. Lejos de retirarse, continuó ligado a la actividad artística y mantuvo el vínculo con el público que lo había acompañado desde sus primeros éxitos.
Con su muerte, el espectáculo argentino despide a un intérprete que supo transitar distintos géneros y etapas de su carrera, desde los grandes éxitos televisivos hasta el teatro clásico y la representación de una figura popular como Sandro.





Datos extraidos de Casas de Hoy
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