19 de octubre de 2026
En Radio Tandil, el especialista en seguridad analizó los desafíos locales, advirtió sobre el avance del consumo problemático de drogas y la vulnerabilidad juvenil, y comparó la situación de la ciudad con la crisis que atravesó Mar del Plata por la falta de políticas públicas planificadas.
El espejo de Mar del Plata y la realidad del crecimiento local
Durante la entrevista, Fabio Molinero señaló la importancia de observar experiencias vecinas para evitar repetir errores estructurales en materia de seguridad. En este sentido, puso a Mar del Plata como un caso testigo de lo que ocurre cuando el Estado posterga las políticas preventivas. "Mar del Plata lo que tuvo es una desidia enorme durante muchísimos años en políticas públicas y hoy se encuentra con una problemática enorme que no sabe cómo solucionarla".
Respecto al panorama local, Molinero sostuvo que Tandil atraviesa una dinámica propia ligada a su desarrollo, pero advirtió sobre la aparición de brechas y focos de vulnerabilidad social. Entre ellos, destacó la situación del asentamiento en el barrio La Movediza, el cual pasó de albergar a 30 personas a registrar más de 500 residentes en terrenos precarios y sin servicios esenciales.
"Tandil tiene un crecimiento muy sustancial y también tiene una inequidad muy sustancial a partir de ese crecimiento... Hay ciertos puntos con deterioro social, como la toma de La Movediza, que es un tema que no se puede dejar de solucionar porque va a traer problemas si no se aborda con urbanización, orden e integración".
Los cuatro eslabones de la seguridad y el "efecto fábrica de alfajores"
Para el especialista, la gestión de la seguridad no puede reducirse únicamente al patrullaje policial, sino que requiere articular cuatro eslabones fundamentales:
* Prevención social y situacional.
* Disuasión policial.
* Reacción judicial y estatal.
* Seguimiento postpenitenciario y reinserción.
Molinero remarcó que cuando uno de estos compartimentos falla o trabaja desarticulado, el déficit se traslada de inmediato al siguiente.
"Para hablar de seguridad tenés que tener en cuenta esto: prevención, disuasión y reacción; y transversalmente, análisis de información, focalización del conflicto, inteligencia, coordinación y evaluación".
Para graficar la falta de sincronización entre los recursos disponibles y la respuesta efectiva, Molinero utilizó una analogía cotidiana:
"Esto es como una fábrica de alfajores: 20 personas fabrican las tapitas, otras 20 ponen el dulce de leche, pero solo dos ponen el chocolate y una sola arma las cajas. Cuando querés sacar la producción a la venta, de 1.000 alfajores van a salir 200 porque hay un cuello de botella desbalanceado".
Narcotráfico, vulnerabilidad juvenil y la suplencia del Estado
Uno de los puntos más críticos señalados en la entrevista fue la penetración de las adicciones y el crimen organizado tanto en la periferia urbana como en las localidades rurales del partido.
"Hoy, de todos los problemas, el gran problema es la droga, porque el número de delitos que cometen los menores está en gran parte vinculado por el consumo y la captación de jóvenes para cometer delitos".
Molinero advirtió que el avance del narcotráfico responde a una advertencia que él mismo planteó años atrás ante sectores empresariales:
"El narco viene a suplantar al Estado... Al pibe le sirve más hoy vender droga que salir a trabajar o ser peón de albañil, porque no encuentra un proyecto de vida e ingresos en el sistema formal. Para cambiar eso hay que llegar antes con prevención social".
Saturación judicial, sistema carcelario y el debate por los patrulleros
Molinero también abordó el estado del sistema penal en la Provincia de Buenos Aires, mencionando que existen aproximadamente 62.000 personas privadas de la libertad para una capacidad instalada de 26.000 plazas, sumado a más de 30.000 personas bajo regímenes excarcelatorios. A su vez, remarcó la escasez de personal en el Patronato de Liberados para realizar un seguimiento real de la reincidencia -destacando que en Tandil solo cuentan con dos trabajadores sociales para dicha tarea-.
Esta saturación deriva en un círculo donde ni la víctima ni el agresor ven respuestas efectivas:
"El delincuente percibe lo mismo que la víctima: que no le va a pasar absolutamente nada, porque no se está trabajando sobre la coordinación del sistema".
Finalmente, cuestionó la tendencia de medir la gestión de la seguridad exclusivamente a través de la compra de vehículos o equipamiento:
"Vengo y traigo 20 patrulleros y parece que esa es la solución de un tema de seguridad. Eso es una parte ínfima del problema. Dar más patrulleros es una respuesta política y reactiva. Lo verdaderamente importante es lograr que un joven vaya al colegio, estudie y construya un proyecto de vida".





Datos extraidos de Casas de Hoy
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