22 de septiembre de 2026
El automovilismo argentino despide a una de sus figuras más emblemáticas. Tulio Crespi murió a los 88 años, dejando una trayectoria de más de seis décadas ligada a la construcción, el diseño y la preparación de vehículos de competición.
Su historia estuvo estrechamente vinculada con Balcarce, ciudad que eligió para radicarse, formar su familia y desarrollar buena parte de su carrera. Allí instaló su fábrica y convirtió su apellido en una referencia inevitable dentro de la industria nacional vinculada a las pistas. Desde sus talleres surgieron durante décadas chasis, monopostos, prototipos y distintos autos de competición, utilizados por pilotos de varias generaciones. Su recorrido comenzó a principios de los años 60 y atravesó diferentes etapas del automovilismo argentino. Crespi fue piloto, constructor y también un permanente innovador. Muchos de sus proyectos nacieron de manera artesanal, pero con el tiempo alcanzaron reconocimiento dentro y fuera del país.
Entre sus creaciones más recordadas aparecen la Tulia GT y la Tulieta GT, además de numerosos chasis destinados a categorías de monopostos. Su relación con Balcarce tuvo además un capítulo especial a partir de su vínculo con Juan Manuel Fangio, quien tuvo influencia en su llegada a la ciudad. Con el paso de los años, Crespi se convirtió en otro de los grandes nombres asociados a la identidad automovilística de ese lugar. Durante sus últimos años continuó involucrado en nuevos proyectos junto a sus hijos.
Entre ellos se destacó la construcción de vehículos y réplicas realizadas en Balcarce para la producción audiovisual sobre Ayrton Senna, una iniciativa que volvió a proyectar el trabajo del taller hacia una audiencia internacional. Después de una enorme trayectoria como constructor y preparador -y de haberse convertido en una referencia con sus chasis de Fórmula- Crespi decidió ingresar de lleno al TC 2000. Para ese proyecto se asoció técnicamente con Oscar "Pincho" Castellano, encargado de la preparación de los motores, mientras Crespi trabajaba sobre el chasis. El piloto elegido fue un joven que venía creciendo bajo el ala de Crespi: Guillermo Ortelli. El auto era un Ford Escort, y aquel proyecto tuvo un significado especial: era el primer gran desembarco de Crespi en una categoría donde competían estructuras oficiales y preparadores de enorme prestigio. El proyecto tomó todavía más fuerza en 1995. Crespi sumó a Omar "Gurí" Martínez, por lo que pasó a tener dos pilotos de enorme proyección: Ortelli y Martínez.
Los dos compartían equipo con los nuevos Ford Escort XR3, nuevamente con motores preparados por Castellano. Y llegó el primer gran golpe deportivo: Guillermo Ortelli consiguió su primera victoria en TC 2000 con un Escort preparado por Crespi y Castellano. El equipo terminó el campeonato con Ortelli en una posición destacada, cuarto.
Fue mucho más que una victoria: empezaba a consolidarse la idea de que aquel constructor de Balcarce podía pelear contra las estructuras más importantes del país.





Datos extraidos de Casas de Hoy
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