21 de septiembre de 2026

Tandil 2050

Tandil 2050 . Rodrigo Rotonda propone diseñar un plan de desarrollo para Tandil pero gerenciado por fuera del Estado

El titular del Grupo Rotonda (que engloba a Multimedios El Eco), presentó los fundamentos de la iniciativa "Tandil 2050" y planteó la urgencia de planificar el desarrollo urbano, sumar nuevas voces y pasar a la acción estratégica para que la ciudad siga siendo receptiva de las inversiones e innovaciones.

En medio de intensos debates por excepciones urbanísticas, pedidos de radicación de emprendimientos y la revisión del Plan de Desarrollo Territorial, el empresario y titular del Grupo Rotonda impulsa una plataforma abierta para pensar el municipio a tres décadas. Propone la figura de un "gerente" para ejecutar el plan, aboga por la participación activa del capital privado en obras de infraestructura y advierte sobre el riesgo de convertir a Tandil en una "ciudad rígida".

El debate alrededor del crecimiento urbano de Tandil ha alcanzado un punto de inflexión. Se ha instalado la necesidad de la planificación en el centro de la agenda pública. En este contexto surge "Tandil 2050", una propuesta impulsada por Rodrigo Rotonda, titular del Grupo Rotonda, que busca trascender las urgencias del día a día y proyectar el desarrollo de la ciudad a 30 años.

A diferencia de etapas anteriores donde las herramientas de ordenamiento nacieron desde el Estado -como ocurrió originalmente con el propio PDT impulsado por la provincia y el municipio-, Rotonda destaca que la demanda actual proviene de la propia ciudadanía.

"Hoy me parece que la iniciativa es de la comunidad. Hay que planificar. Evidentemente algo ha pasado con el crecimiento y el desarrollo que despertó una alerta no en los dirigentes y en el gobierno, sino en la comunidad", afirma el empresario, quien celebra que sean los propios vecinos e inversores los que comiencen a traccionar y empujar por el futuro del lugar donde viven, trabajan y crían a sus familias.

La responsabilidad social de mirar a largo plazo

Para el referente del proyecto, pensar una ciudad con tres décadas de anticipación requiere reconocer las complejas realidades de la comunidad. En un contexto socioeconómico atravesado por urgencias inmediatas, sostener una mirada estratégica es un compromiso ético de quienes han logrado resolver sus necesidades básicas.

"El hecho de poder pensar a largo plazo es algo que no todos pueden hacerlo porque hay que ser realista", explica Rotonda. Y profundiza sobre las restricciones que impone la coyuntura: "Hay mucha gente en Tandil como en otras ciudades del país y del mundo que tiene un poder de decisión un tanto más corto, en el sentido de que tienen que resolver su día a día y cuesta pensar a largo plazo cuando hay necesidades básicas que no están satisfechas".

Frente a este escenario, sostiene que el sector privado y profesional que cuenta con esa posibilidad debe asumir un rol activo: "Quienes podemos tenemos, gracias a Dios, la posibilidad de empezar a pensar un poco más allá, un poco más a largo plazo y no quedarnos en el statu quo o en la famosa zona de confort". Para el empresario, esa vocación de servicio marca la verdadera brecha institucional: "Es un privilegio también el hecho de poder ayudar a los que no pueden pensar. Creo que esa es la diferencia de lo que hacen ciudades ordinarias a ciudades extraordinarias".

Salir del egoísmo local y aprender de la región

Al analizar la velocidad con la que se transforman los municipios vecinos y la región, Rotonda utiliza una analogía sobre la dinámica del desarrollo urbano. "Tandil puede ir en un tren a 100 kilómetros por hora y hay otras ciudades que puede que vayan a 200 o a 300", grafica. Por ello, insta a despejar los personalismos y la autosuficiencia localista. "El desafío nuestro es ser conscientes de que vamos en un tren a 100 kilómetros, pero que en paralelo puede ir por otra vía otra ciudad que va más rápida, y esa ciudad en cierta manera nos enseña, primero a no reinventar la rueda y segundo a aprender de los errores que ya cometieron".

A su juicio, el principal obstáculo a superar es la reticencia cultural a mirar experiencias ajenas: "Ahí es donde más valor podemos tener si dejamos el egoísmo de lado. La mayoría de las dificultades muy probablemente otras ciudades ya las resolvieron. El tema está en sacar el egoísmo tandilense".

En esa misma línea de apertura, recalca que "Tandil 2050" no pretende imponer un modelo preconcebido ni responder a intereses individuales. "Sería egoísta decir 'para mí la ciudad tiene que ser así'. Esto es una plataforma abierta donde yo quiero correrme. Esto no es un proyecto de Rodrigo Rotonda; el éxito mío sería que sea un proyecto de la ciudadanía tandilense".

De la ideación a la táctica: la necesidad de un "gerente" del plan

Si bien reconoce que todo proceso requiere una etapa inicial de discusión e imaginación compartida, advierte que prolongar indefinidamente el debate termina por neutralizar los proyectos. Por eso, propone fijar un plazo claro para la ideación y pasar rápidamente a la confección de un diagnóstico preciso que conecte el punto inicial con el objetivo trazado.

Para garantizar que los acuerdos no se diluyan con el paso del tiempo ni queden encajonados en despachos oficiales, Rotonda sostiene la necesidad de crear un esquema ejecutivo permanente. "Estoy convencido de que se necesita un gerente, alguien que gestione, que sea su agenda diaria la de estar defendiendo esto que con mucho trabajo se planificó entre varios ciudadanos tandilenses", plantea.

El empresario aclara que esta figura no pretende constituir "una secretaría de obras públicas paralela" ni interferir en la administración municipal, sino articular de manera eficiente a tres actores clave de la comunidad:

El Sector Público: Su misión primordial es "mantener el statu quo para que todo funcione como tiene que funcionar".

El Sector Privado: Es el auténtico motor que arriesga capital, promueve inversiones y acompaña el desarrollo real de la economía local.

El Tercer Sector: Integrado por la universidad, los colegios profesionales, las ONG y las empresas sociales, cuya función crítica es "validar los acuerdos entre el privado y el público para que tenga legitimidad".

Inversión privada en infraestructura y el peligro del estancamiento

Uno de los aportes más novedosos del planteo de Rotonda desafía la postura tradicional en la que el Estado es el único responsable de financiar las obras de infraestructura básica antes de la llegada de las inversiones productivas.

Para ilustrar los riesgos de aguardar indefinidamente a que los fondos públicos extiendan las redes de servicios o desarrollen suelo industrial, recurre a la metáfora de un viaje de largo aliento. "Si uno desea hacer un viaje a China y viene alguien y te dice 'yo te pago todo, pero te va a llevar un tiempito', vos analizás y decís 'pará, este me paga todo, pero con todo lo que voy a tardar en llegar a China, cuando llegue ya soy viejo'", argumenta. Y enfatiza: "No es un tema de ansiedad, es un tema de que las cosas sucedan en su debido tiempo", justificando por qué el sector privado debe comprometerse activamente en el financiamiento de la infraestructura enterrada.

"Que la inversión también la tenga que hacer el privado es justamente por esto: porque el público te va a llegar hasta una parte que a vos seguramente no te sea redituable, o no en el tiempo que vos lo estés necesitando". Advierte, además, que la falta de previsión en materia de suelo industrial e infraestructura ya está generando que posibles radicaciones elijan otros distritos.

Consolidar una "ciudad disponible" frente a la amenaza de la apatía

Finalmente, Rotonda apela a superar la indiferencia que suele afectar a los sectores dirigentes cuando las problemáticas no impactan de forma directa en su entorno inmediato. "Cuando el problema no está en la puerta de nuestra casa, el problema es de otro. Y cuando el problema es de otro, ese desinterés genera que haya inacción; y cuando hay inacción, un cuerpo se vuelve inerte", advierte.

Para evitar la apatía institucional y económica, contrapone dos visiones sobre el futuro del municipio. "Yo siempre hablo de de 'ciudad disponible': un cuerpo disponible que está preparado para reaccionar ante un estímulo externo para correr o saltar", define.

Y concluye con un llamado a la acción ciudadana: "Sería muy malo para nuestra ciudad que Tandil se vuelva una ciudad rígida, no disponible para seguir desarrollándose. Debemos mantener a la ciudad disponible para invertir y crecer de manera sostenible".

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