31 de agosto de 2026

La ciudad

La ciudad. De la desesperación a la esperanza: la historia de Lautaro y la lucha de su familia contra las adicciones

Después de casi tres años atravesados por el consumo, la violencia y la incertidumbre, Lautaro logró ingresar a una comunidad terapéutica. Su mamá, Lucrecia, contó en Radio Tandil el largo camino de recuperación y dejó un mensaje para otras familias.

La historia de Lautaro comenzó a cambiar después de casi tres años de una situación que su mamá, Lucrecia, describió como desesperante. En medio de problemas vinculados al consumo, episodios de violencia y un entorno que representaba un riesgo para el joven, la familia inició una búsqueda para encontrar una alternativa que permitiera ayudarlo.

En diálogo con Radio Tandil, Lucrecia recordó aquellos momentos y explicó que la recuperación fue posible a partir de la intervención de distintas personas e instituciones. Entre ellas, destacó la ayuda del abogado Fabio Molinero y el acompañamiento del Servicio Local, que permitió encontrar una comunidad terapéutica en Monte Grande, donde Lautaro permanece internado.

"Pasé casi tres años. Esto no viene desde ahora", contó la mamá, al reconstruir una lucha familiar que durante mucho tiempo estuvo marcada por la angustia y la incertidumbre.

Un cambio que empezó de a poco

Lautaro lleva cinco meses en la comunidad terapéutica. Para su mamá, ese tiempo puede parecer poco frente al proceso que todavía queda por delante, pero representa un avance enorme, especialmente después de los primeros meses, que fueron muy difíciles.

"Uno va a decir cinco meses no es nada, pero es un montón el logro que está haciendo", destacó Lucrecia.

Según relató, durante los primeros tres meses el joven tuvo dificultades para adaptarse al lugar. "No quería estar, no le gustaba, quería estar en la calle, quería estar conmigo", recordó.

Sin embargo, hacia el cuarto mes comenzó a producirse un cambio. Lautaro empezó a comprender que el proceso no era solamente por su familia, sino principalmente por él mismo.

"Me dijo que se sentía bien, que él ahora entiende que es por él, después por mí, después por las hermanas", contó Lucrecia.

La evolución también se refleja en su comportamiento cotidiano. "Cambió un montón su forma de hablar, su comportamiento, físicamente y le gusta la escuela", relató. Además, destacó que está estudiando y que cuenta con profesionales y compañeros que lo acompañan durante el tratamiento.

Una decisión que también partió de Lautaro

Para Lucrecia, una parte fundamental del proceso fue que su hijo también tomó la decisión de pedir ayuda. Según contó, Lautaro se presentó ante el Servicio Local para expresar que no quería continuar en la calle y que necesitaba asistencia.

"Fue un poquito de todo: un poquito de la gente que me ayudó, yo, él", resumió la mamá al hablar de las personas que hicieron posible el ingreso a la comunidad.

La familia mantiene un contacto periódico. Lucrecia viaja una vez por mes para visitarlo y asegura que el vínculo también cambió. "Ahora pregunta por las hermanas, por la casa, por el perro, por el gato", contó.

Y cada visita tiene también un momento especial: "Yo todos los meses que voy lo felicito. Digo que estoy súper orgullosa de él, porque también fue de parte de él".

Un proceso que todavía continúa

La recuperación, explicó Lucrecia, está lejos de haber terminado. Lautaro tiene previsto permanecer en la comunidad durante aproximadamente un año y ocho meses, aunque el tiempo dependerá de su evolución y de que esté preparado para regresar a su vida cotidiana.

"Es un camino largo todavía. Lo sabe Lautaro, que tiene que transitar un camino largo", afirmó.

La preparación también apunta a enfrentar situaciones que podrían volver a ponerlo en contacto con antiguos entornos o hábitos. "Lo están preparando para que él aprenda a decir que no", señaló.

Para la familia, el objetivo es que la recuperación continúe también una vez que termine la internación. "Él sabe que ahí hay un proceso. Cuando salga también es un proceso, tenemos que seguir trabajando juntos", sostuvo Lucrecia.

"Ahora dormimos tranquilos"

El contraste con los momentos más duros aparece con claridad cuando Lucrecia describe cómo cambió la vida familiar desde que Lautaro ingresó a la comunidad.

"Hoy por hoy estamos tranquilos. En casa dormimos tranquilos y yo duermo tranquila", expresó.

Y recordó lo que ocurría apenas unos meses atrás: "Yo estaba pendiente de si me golpeaba la mano la policía, si estaba detenido, si lo lastimaron, si lastimó a alguien. Miraba las redes sociales a ver si salía algo de mi hijo".

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