31 de agosto de 2026
Braian Urban, presidente de la Biblioteca Popular Sarmiento, participó de un reclamo ante el organismo nacional y advirtió por los efectos del ajuste sobre las instituciones. "La CONABIP se ha transformado en una máquina de impedir", cuestionó.
Las bibliotecas populares atraviesan una situación cada vez más compleja debido a las dificultades para sostener sus gastos de funcionamiento y a los incumplimientos que, según denuncian desde el sector, se registran en la ejecución de fondos específicos destinados a estas instituciones.
Así lo planteó Braian Urban, presidente de la Biblioteca Popular Sarmiento, quien participó de la presentación de un petitorio ante la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), donde se reclamó por la situación financiera y administrativa que atraviesan las bibliotecas.
Urban cuestionó particularmente la falta de ejecución de fondos de afectación específica y sostuvo que esto tiene un impacto directo sobre las instituciones. "La CONABIP viene incumpliendo la ejecución de un fondo de afectación específica, lo cual ha impactado directamente en la CONABIP y en las bibliotecas populares", afirmó.
En ese sentido, señaló que las dificultades no se limitan a la cuestión presupuestaria, sino que también alcanzan al funcionamiento del organismo y a los canales de participación de las bibliotecas.
"Hasta no hace tanto tiempo, la CONABIP era un organismo de escucha, de espacios para poder generar consensos, incluso para llevar inquietudes o propuestas. Ahora, por el contrario, se ha transformado en una máquina de impedir", sostuvo.
El titular de la Biblioteca Popular Sarmiento también cuestionó la falta de ejecución o las demoras en la asignación de recursos. Según explicó, se trata de fondos cuyo destino específico está establecido por ley y que, a su entender, están siendo ejecutados de manera tardía y desprolija.
Una situación económica cada vez más difícil
Urban también describió las dificultades que atraviesan las bibliotecas para afrontar sus gastos cotidianos. Al impacto de los incumplimientos del Estado nacional se suma, según explicó, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, que repercute en los recursos propios de las instituciones.
En el caso de la Biblioteca Popular Sarmiento, señaló que se realizan distintas actividades para generar ingresos, aunque también esas estrategias se ven afectadas por la situación económica general.
"Nosotros tenemos muchas actividades para juntar fondos y eso también se ve afectado, porque la gente que te puede colaborar cuando hacés una actividad también tiene su salario deprimido", sostuvo.
En ese contexto, advirtió que la generación de recursos propios se encuentra en niveles particularmente bajos y que las principales preocupaciones pasan por garantizar el pago de salarios y mantener los edificios en condiciones.
El rol de las bibliotecas populares
Más allá del reclamo económico, Urban puso el foco en el papel que cumplen las bibliotecas populares dentro de la sociedad y en el acceso a los derechos culturales.
"Nosotros somos los garantes de derechos que establece nuestra Constitución Nacional desde la reforma del 94 y que lo garantizan las bibliotecas", sostuvo.
En esa línea, destacó el rol de las organizaciones de la sociedad civil en el acceso a los libros, la promoción de la lectura y la producción cultural.
"El sistema argentino lo garantizamos las instituciones de la sociedad civil. No lo garantiza el Estado: edificio, mantenimiento, bibliotecario, etcétera. Y nosotros somos los que estamos garantizando esos derechos culturales de acceso y de producción cultural", afirmó.





Datos extraidos de Casas de Hoy
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