26 de agosto de 2026
Desde el SISP destacan la importancia de acompañar a niños y adolescentes sin restricciones ni etiquetas, promoviendo variedad, equilibrio y un vínculo saludable con la comida.
La alimentación durante la infancia y la adolescencia no se limita al aporte de nutrientes: también contribuye a construir hábitos, vínculos y autonomía que pueden sostenerse a lo largo de la vida. En ese sentido, desde el Sistema Integrado de Salud Pública (SISP), la licenciada en Nutrición Florencia Migliano compartió algunas recomendaciones para acompañar este proceso.
La especialista remarcó la importancia de evitar clasificar los alimentos simplemente como "buenos" o "malos". "Si solo pautamos la alimentación en relación a lo que es sano y no es sano estamos estigmatizando los alimentos. Tenemos que lograr que los chicos entiendan que pueden comer de todo, de manera equilibrada", explicó.
Para lograr una alimentación variada, señaló que es fundamental incorporar verduras, frutas, aceites y grasas, cereales y, cuando sea posible, sus versiones integrales, que aportan fibra y mayor saciedad. En cuanto a las proteínas, además de las carnes se puede recurrir a huevos, lácteos y legumbres.
Alimentación, placer y nuevos hábitos
Migliano destacó que la comida cumple diferentes funciones y que también puede ser una fuente de placer. Por eso, consideró importante evitar restricciones excesivas que puedan llevar a los chicos a considerar determinados alimentos como "prohibidos".
Respecto de la incorporación de nuevos alimentos, recomendó paciencia y evitar la presión. Una estrategia puede ser ofrecer el alimento desconocido junto con otro que ya sea aceptado por el niño. "La alimentación nunca es premio y castigo, es una necesidad", sostuvo.
En los casos de niños y adolescentes que realizan actividad física, la alimentación debe acompañar ese desarrollo, incorporando frutas, verduras y fuentes de proteínas como lácteos, huevos o carnes, de acuerdo con el momento de la actividad. También remarcó la importancia de la hidratación y recomendó llevar siempre una botella con agua.
Viandas y el impacto de las redes sociales
La planificación de las viandas escolares también puede ser una oportunidad para fomentar la autonomía. La nutricionista sugirió involucrar a los chicos en la preparación y ofrecerles opciones para que puedan elegir dentro de un mismo grupo de alimentos.
En ese sentido, también recomendó "reinventar" preparaciones habituales incorporando ingredientes nutritivos, como una milanesa rebozada con avena y semillas, además del tradicional pan rallado.
En las consultas con adolescentes, Migliano señaló que aparecen con frecuencia mensajes equivocados sobre lo que significa alimentarse de manera saludable, especialmente a partir de contenidos que circulan en redes sociales.
"Empiezan a querer modificar su cuerpo con recetas mágicas, trastocando los hábitos alimentarios", advirtió, y explicó que las restricciones extremas y pasar muchas horas sin comer pueden favorecer conductas alimentarias perjudiciales.
Finalmente, destacó el rol de las familias incluso cuando los chicos comienzan a ganar autonomía. Enseñarles a cocinar y mantener disponibles opciones nutritivas puede ayudar a que, frente al hambre, tengan alternativas saludables al alcance.
Acompañar la alimentación durante el crecimiento requiere paciencia, información y equilibrio: permitir el disfrute de la comida, incorporar variedad y evitar restricciones o etiquetas son algunas de las claves para construir un vínculo saludable con los alimentos desde la infancia.





Datos extraidos de Casas de Hoy
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