17 de agosto de 2026
La llegada de un grupo familiar a la estación ferroviaria de Tandil generó un fuerte contrapunto entre ambos municipios y derivó en presentaciones judiciales. Mientras Tandil cuestionó la falta de coordinación, Azul aseguró que actuó a pedido de la propia familia.
Una familia de once personas, entre ellas cuatro menores, quedó en el centro de un conflicto entre los municipios de Azul y Tandil luego de ser trasladada de una ciudad a la otra en un vehículo oficial de la comuna azuleña.
El grupo llegó a Tandil y descendió en inmediaciones de la estación ferroviaria, donde fue detectado en una situación de vulnerabilidad y recibió asistencia de las autoridades locales. El episodio generó cuestionamientos por parte del gobierno de Miguel Lunghi y derivó en presentaciones ante la Justicia.
Desde Tandil señalaron que la familia habría sido trasladada sin una articulación previa que permitiera garantizar alojamiento y asistencia. En cambio, desde Azul rechazaron que haya existido abandono y sostuvieron que el viaje respondió a un pedido expreso de los integrantes del grupo.
Cómo se inició el conflicto
El caso tomó estado público durante la mañana del viernes, luego de que comenzaran a circular imágenes de la familia solicitando ayuda. Tras recibir avisos sobre su presencia en la zona de la estación, agentes de Protección Ciudadana de Tandil detectaron la situación a través de las cámaras del Centro de Monitoreo y activaron el protocolo para personas en situación de calle.
La familia, de origen bolivarense y asentada en el sector conocido como Los Piletones, está integrada por personas de entre 49 y 5 años. De acuerdo con la información relevada por la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat de Tandil, los menores estaban escolarizados y algunos establecimientos educativos ya habían advertido su ausencia.
Además, el principal responsable adulto del grupo tenía trabajo en Azul y había dejado allí sus herramientas laborales.
Los cuestionamientos de Tandil
La secretaria de Protección Ciudadana de Tandil, Alejandra Marcieri, y la secretaria de Desarrollo Humano y Hábitat, Juliana Teerink, cuestionaron la forma en que se concretó el traslado.
Desde el Municipio señalaron que, si la decisión de viajar a Tandil había sido consensuada y la familia contaba con recursos para afrontar un alquiler, debía existir una comunicación previa entre ambas comunas para garantizar una recepción adecuada.
Según la versión de las autoridades tandilenses, los integrantes del grupo manifestaron que en Azul les habían ofrecido trasladarlos a Tandil bajo la expectativa de contar allí con una solución habitacional y asistencia. Sin embargo, al llegar no había una estructura preparada para recibirlos.
El episodio derivó en el inicio de una causa por averiguación de ilícito contra el Municipio de Azul, a partir de los relatos de los integrantes de la familia.
A su vez, el concejal radical de Azul Agustín Puyou presentó una denuncia contra funcionarios municipales por presunto incumplimiento de los deberes de funcionario público y abandono de persona.
La versión del Municipio de Azul
Ante la repercusión del caso, el secretario de Desarrollo de la Comunidad de Azul, Omar Seoane, defendió públicamente el accionar de la comuna y dio una versión diferente de los hechos.
El funcionario explicó que la familia se presentó el jueves en la Municipalidad de Azul y solicitó asistencia para trasladarse a Tandil. El pedido se habría producido después de un conflicto intrafamiliar ocurrido durante el fin de semana anterior, que incluyó denuncias cruzadas y la detención de uno de los integrantes del grupo.
Según Seoane, el Municipio había ofrecido alternativas para que la familia permaneciera en Azul, entre ellas una custodia fija en el sector de Los Piletones. También se les habría recordado que tenían asignado un módulo habitacional en esa ciudad.
La familia rechazó esas opciones y manifestó su intención de radicarse en Tandil para comenzar una nueva etapa.
"Ellos dicen que no, que se quieren trasladar, que quieren hacer nueva vida y que tienen incluso el dinero suficiente para afrontar un alquiler en Tandil", explicó Seoane.
Ante la insistencia del grupo, el Municipio puso a disposición una combi de la flota oficial. Según el funcionario, una trabajadora social y un empleado de la Secretaría de Desarrollo de la Comunidad acompañaron a la familia durante todo el viaje.
Seoane sostuvo que el traslado fue realizado "de buena fe" y aseguró que se trató de una asistencia de transporte solicitada por una familia que había decidido radicarse en otra localidad.
También explicó que, antes de partir, los integrantes del grupo firmaron una nota dejando constancia de que el traslado había sido solicitado voluntariamente.
El funcionario negó categóricamente que haya existido una situación de abandono y afirmó que el grupo llegó a Tandil acompañado por personal municipal. Según su versión, la familia decidió descender en la estación ferroviaria, donde finalizó la intervención de los agentes de Azul.
La asistencia en Tandil
Mientras crecía el contrapunto entre ambos municipios, Tandil puso en marcha un operativo para asistir a la familia.
De manera transitoria, sus integrantes fueron alojados en dos pensiones y recibieron alimentos, abrigo y atención sanitaria. También se establecieron contactos con el Hospital local.
Desde Desarrollo Humano aclararon que la intervención municipal responde a una emergencia social generada por las circunstancias del traslado y no implica considerar al grupo en situación de calle permanente.
"Tandil no los va a dejar a la deriva", aseguró Teerink.
El Municipio también comenzó a trabajar sobre la situación educativa de los menores. Según informó Seoane, algunos de los niños ya habían sido inscriptos en establecimientos escolares de Tandil.
Un conflicto que llegó a la Justicia
El episodio abrió además un debate sobre las responsabilidades de los municipios cuando una familia decide trasladarse de una ciudad a otra en un contexto de vulnerabilidad.
Para Tandil, la falta de comunicación previa impidió garantizar una recepción adecuada y generó una situación que debió ser atendida de urgencia.
Para Azul, en cambio, la comuna cumplió con el pedido de una familia que manifestó expresamente su voluntad de abandonar la ciudad y comenzar una nueva vida en Tandil.
Seoane cuestionó la denuncia presentada por el concejal Puyou y la calificó como una "mala maniobra política". El funcionario aseguró estar tranquilo respecto de la actuación del Ejecutivo municipal y señaló que aguardará la decisión del fiscal.
Desde Tandil, en tanto, anticiparon que enviarán una nota al intendente de Azul para solicitar explicaciones y reclamar que el municipio vecino se haga cargo de los gastos derivados de la asistencia brindada a la familia.
Así, el caso quedó atravesado por dos versiones contrapuestas: Tandil sostiene que una familia vulnerable fue trasladada sin la articulación institucional necesaria y terminó sin un lugar donde alojarse, mientras que Azul afirma que el viaje fue voluntario, que se ofrecieron alternativas para que permaneciera en esa ciudad y que el traslado contó con acompañamiento municipal.





Datos extraidos de Casas de Hoy
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario