27 de julio de 2026
Daniel Fernández (La Bullanga) y Javier Valdez (La Casa Azul) se unen para defender la Ley de Precio Único frente a la "competencia desleal" y el "dumping". Alertan en AM1140 que el libro es un "bien cultural" que requiere protección para evitar que el mercado se monopolice, señalando que en ciudades como Tandil ya han cerrado dos librerías en apenas ocho meses.
En un contexto de retracción del consumo y caída de ventas, las librerías de Tandil se han unido para defender la Ley de Precio Único (25.542). Representantes de las librerías locales advierten que la derogación de esta norma no solo amenaza la supervivencia de los comercios de barrio, sino que pone en riesgo todo el ecosistema cultural que permite la aparición de nuevos autores y editoriales independientes.
A continuación, los puntos centrales y testimonios de Daniel Fernández (Librería La Bullanga) y Javier Valdez (La Casa Azul Libros) en su paso por Radio Tandil.
La gravedad de la crisis actual
Para los libreros locales, el escenario ya es crítico debido a la situación económica general. Daniel Fernández describe un panorama preocupante:
"Es grave la situación, muy grave, desesperante. De base, ya viene complicada hace un tiempo largo. Hay una disminución, caída de ventas... tiene que ver con la retracción del consumo".
¿Por qué es vital la Ley de Precio Único?
La ley asegura que un libro cueste lo mismo en una pequeña librería de Tandil que en una gran cadena o plataforma digital. Según Fernández, esto evita que los grandes actores del mercado utilicen su escala para eliminar a la competencia:
"Esta es una ley que en particular nos protege frente a... la competencia desleal, el dumping, el vender libros por debajo de su precio, incluso de su costo, lo cual favorece la concentración".
"Lo que permite es que librerías de mediana y pequeña escala puedan sobrevivir porque no está esa otra forma de competencia... que es poder jugar con los márgenes de ganancia debido a la escala".
Por su parte, Javier Valdez enfatiza que la ley protege el canal natural de venta del libro:
"La ley lo que promueve es que este universo del libro tenga canales por donde se comercialice... que se respete una cadena de comercialización que, por decantamiento, es la librería".
El riesgo de la "concentración" y el espejo de otros países
Los libreros advierten que, sin esta ley, el mercado tiende al monopolio. Javier Valdez compara la situación argentina con la de países vecinos que no cuentan con esta protección:
"Si uno va a Chile, va a Uruguay o va a Brasil, no va a tener este ecosistema que es tan rico y que está constantemente en ebullición... Las principales librerías de esos países se las van a encontrar en shoppings, lamentablemente".
Fernández también advierte sobre el engaño de los precios bajos iniciales:
"Lo que pasa una vez que el mercado se hiperconcentró es que los precios vuelven a subir. Cuando ya hay dos o tres actores que monopolizan todo el mercado... te sacan de juego y los precios suben nuevamente".
El libro como bien cultural, no solo comercial
Finalmente, ambos coinciden en que las librerías independientes cumplen un rol social que las grandes superficies ignoran. Valdez destaca el valor intangible de estos espacios:
"Para nosotros a veces las librerías son más que vender o comprar un libro. Hay eventos que se hacen, presentaciones, charlas... eso no está contemplado, eso no se mide".
Mientras que Fernández concluye sobre la importancia del consenso alcanzado durante décadas:
"El libro es un bien cultural, por eso se lo protege. El ecosistema del libro, como lo conocemos hoy, existe gracias a esta ley... Esta ley es de 2001, se promulga en 2002, pero tiene 25 años y atravesó un montón de gobiernos".





Datos extraidos de Casas de Hoy
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