23 de julio de 2026
En Radio Tandil, Alicia Laco y Ludmila Keegan, titulares de la Librería Alfa y refrentes en nuestra ciudad, expresaron su profunda preocupación por el proyecto de ley que busca derogar la Ley 25.542 de precio uniforme de venta al público de libros. Según explicaron, esta normativa no es un invento local, sino un estándar en potencias culturales como España, Alemania, Francia e Italia.
El fin de la protección a las librerías pequeñas
Ludmila Keegan destacó que la ley actual fue consensuada por todo el sector para evitar la concentración del mercado.
Sin ella, advierte que las librerías independientes quedarán desprotegidas ante las grandes cadenas:
"Al momento de desregular lo que es el precio de venta al público... las librerías chicas no las van a poder afrontar".
Keegan fue contundente sobre el futuro del sector si avanza la medida: "No vamos a resistir. Esa es simple y llanamente la realidad".
El riesgo del "Dumping" y el espejo de Inglaterra
Durante la charla, se mencionó el caso británico como una advertencia de lo que sucede cuando se elimina el precio fijo. Ludmila explicó que, tras una baja inicial de precios (dumping), el mercado se concentró y los precios terminaron subiendo por encima de lo esperado.
"Destruyeron arriba del 80% del mercado de librerías independientes en Inglaterra... las grandes editoriales redujeron su catálogo al 30%".
La amenaza sobre el autor local y regional
Uno de los puntos más sensibles para las titulares de Alfa es la desaparición de las plataformas para autores que no son bestsellers. Alicia Laco enfatizó que las grandes superficies solo buscan la rentabilidad de las altas tiradas.
"Todo el trabajo que hacemos las librerías independientes con los autores locales y regionales... eso va a dejar de existir porque a ellos no les conviene un libro que vendas tres por mes".
"Para las librerías en general y para Alfa en particular, el autor local y regional es lo más importante porque es lo nuestro".
El libro como "producto único" y el mito del precio caro
Frente a la lógica de mercado que propone el gobierno, las libreras explicaron que el libro no puede competir como una lata de tomate en una góndola de supermercado.
"Estamos hablando de un producto único... no es que hay 10 Sacheris que sacan por 10 editoriales diferentes. Entonces, vos no podés generar una competencia".
Respecto a la percepción de que los libros son costosos en la economía actual, Keegan ofreció una comparación directa con el costo de vida.
Un sector que educa y resiste
Finalmente, Alicia y Ludmila señalaron que la librería es mucho más que un comercio; es un espacio cultural que hoy se siente amenazado por una visión puramente comercial.
A pesar de la incertidumbre, reafirmaron su compromiso con el oficio:
"Nunca nos llenamos de guita con el libro porque es imposible... pero somos felices de pertenecer a este mundo porque te permite hacer tantas cosas".





Datos extraidos de Casas de Hoy
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