13 de julio de 2026
En diálogo con Radio Tandil, la geógrafa María de Estrada explicó cómo funciona el fenómeno climático de El Niño y aseguró que la región se prepara para una temporada con precipitaciones por encima de lo normal. Destacó que no se esperan escenarios catastróficos, pero sí una planificación anticipada para aprovechar el agua y reducir riesgos.
El fenómeno de El Niño vuelve a instalarse en el escenario climático y, para la provincia de Buenos Aires, podría traducirse en un invierno más lluvioso de lo habitual. Así lo explicó la geógrafa María de Estrada, directora de la Chacra Experimental de Miramar y exresponsable de la Oficina de Monitoreo de Emergencias Agropecuarias, durante una entrevista con Radio Tandil.
La especialista aclaró que El Niño es mucho más que una corriente oceánica. "El Niño no es solamente una corriente oceánica, sino un fenómeno que vincula al océano Pacífico con la atmósfera", señaló al explicar que el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial modifica la circulación atmosférica y aumenta la disponibilidad de humedad a escala global.
En ese sentido, explicó que "cuando el Pacífico ecuatorial está más cálido, hay más agua disponible en la atmósfera y eso modifica la circulación climática a nivel global", generando condiciones propicias para un incremento de las precipitaciones en distintas regiones.
Más lluvias, pero sin escenarios extremos
Para la región centro y sudeste bonaerense, donde se encuentra Tandil, De Estrada indicó que el principal efecto será un aumento de las lluvias durante los próximos meses.
"Para nuestra región, El Niño genera principalmente más precipitaciones entre el invierno y la primavera", afirmó, aunque aclaró que el epicentro del fenómeno en Argentina se concentra sobre el Litoral y el norte bonaerense.
En esa línea, remarcó que "las condiciones están dadas para que tengamos un invierno más lluvioso de lo normal", aunque recordó que los pronósticos climáticos siempre se expresan en términos de probabilidades.
La especialista también llevó tranquilidad al señalar que "no estamos hablando de una situación de catástrofe, sino de lluvias por encima de la media para nuestra zona". Además, explicó que cada tormenta no puede atribuirse directamente al fenómeno: "El Niño no significa que cada lluvia sea consecuencia directa del fenómeno, sino que marca una tendencia climática que favorece un escenario más húmedo".
Información para decidir mejor
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la importancia de transformar la información científica en herramientas útiles para quienes trabajan en el campo.
"Estos fenómenos permiten tomar decisiones con anticipación si contamos con información confiable", sostuvo De Estrada, al tiempo que enfatizó la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo climático. "Necesitamos información robusta, instituciones fortalecidas y profesionales trabajando para mejorar la toma de decisiones", agregó.
En términos prácticos, recomendó que los productores agropecuarios comiencen a planificar el manejo de los establecimientos pensando en un escenario más húmedo.
"Para los productores es importante pensar en reservas de pasto, en el estado de los caminos y en mantener limpios los cursos de agua", señaló. También destacó que una mayor disponibilidad hídrica puede convertirse en una ventaja para los cultivos si se toman las decisiones adecuadas.
Finalmente, De Estrada reivindicó el valor de combinar la experiencia de quienes trabajan diariamente en el territorio con la información científica. "El conocimiento basado en la observación sigue siendo muy valioso y debe complementarse con los pronósticos meteorológicos. No es una cuestión mística; es conocimiento construido a partir de la observación y de la ciencia", concluyó.





Datos extraidos de Casas de Hoy
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