11 de julio de 2026
Uno de las máximas figuras de la historia del Xeneize y emblema de la Selección Argentina de la década del 60 falleció este sábado a sus 89 años.
Boca despide a una leyenda. Antonio Ubaldo Rattín, uno de los máximos ídolos de la historia del club, falleció a los 89 años y dejó un legado imborrable, tanto en la institución de La Ribera como en el fútbol argentino. Capitán, referente y símbolo de la época dorada de los 60, marcó la pauta de los mediocampistas centrales del Xeneize. También fue hombre de Selección Argentina: jugó el Mundial de Chile 1962 y el de Inglaterra 1966, donde protagonizó una expulsión histórica. El Rata, tal como fue apodado por un juego de palabras con su apellido, se convirtió en el simbolo de la identidad de Boca. Aguerrido, temperamental y de una enorme personalidad, fue el precursor de un estilo que luego siguieron otros ídolos como el Chapa Rubén Suñé, Blas Armando Giunta y Mauricio Serna.
Uno de los máximos ídolos de la institución, su carrera solo tuvo dos camisetas: la de Boca y la de la Selección Argentina. Producto de las inferiores xeneizes, debutó a los 19 años y durante toda su carrera vistió la azul y oro. En sus 15 años como futbolista profesional, disputó 382 partidos con la azul y oro, siempre como titular. Además, ganó 4 títulos: los campeonatos 1962, 64 y 65; y la Copa Argentina de 1969.
Su liderazgo y su vigencia durante más de una década en Boca lo llevaron naturalmente a ser una fija en la Selección Argentina. Rattín defendió la camiseta albiceleste durante una década y disputó los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966, en el que fue capitán y protagonista de una de las escenas más icónicas de la historia de las Copas del Mundo. Aquella vez, hace ya 60 años, en el partido ante Inglaterra el árbitro alemán Rudolf Kreitlein decidió expulsarlo. Como todavía no existían las tarjetas, la escena se dilató y el propio Rattín se quedó en cancha más de 10 minutos reclamando, e incluso pidiendo un traductor que le explicara lo que le decía el colegiado. Esa jugada fue la que llevó a que, a partir de México 1970, se implementaran las tarjetas amarilla y roja. Sin embargo, lo más memorable de la secuencia fue que al salir de la cancha, Rattín estrujó el banderín de un córner, con la bandera británica, y luego se sentó sobre la alfombra roja real, en una clara muestra de su rebeldía y personalidad. En una época en la que se jugaban muchos menos partidos internacionales, el Rata estuvo en la Selección Argentina entre 1959 y 1969, llegó a jugar 21 partidos (5 en Mundiales y 3 en Copa América) y marcó un gol.





Datos extraidos de Casas de Hoy
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