7 de julio de 2026
La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ANCEFN) expresó su "profunda preocupación" por la situación que atraviesa el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología y advirtió que las recientes medidas adoptadas por el Gobierno podrían provocar una "grave fuga de cerebros" y profundizar el deterioro del sistema científico argentino.
A través de un comunicado difundido el 3 de julio, la institución manifestó su solidaridad con los trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) afectados por la no renovación de contratos y con los becarios posdoctorales del CONICET, además de reclamar una revisión urgente de las políticas aplicadas al sector.
"La ciencia y la tecnología constituyen políticas de Estado cuya continuidad trasciende los gobiernos. El deterioro de las capacidades humanas e institucionales construidas durante décadas compromete el desarrollo económico, la salud, la soberanía tecnológica y la capacidad de innovación de nuestro país", sostuvo la Academia.
Críticas a la situación de la CNEA y el CONICET
Entre los principales cuestionamientos, la entidad destacó la decisión de no renovar decenas de contratos en la CNEA, medida que, según afirmó, evidencia "la falta de valorización gubernamental hacia el sector".
Además, recordó el papel estratégico que desempeña el organismo en el desarrollo nuclear argentino, tanto en la generación de energía como en aplicaciones vinculadas a la salud pública.
"La CNEA es una de las instituciones más prestigiosas de Argentina. El vaciamiento del organismo, impulsado por salarios de indigencia, forma parte del desmantelamiento general del sistema", señaló el documento.
La Academia también cuestionó la interrupción de los ingresos a la Carrera del Investigador Científico del CONICET, al considerar que la medida deja sin oportunidades laborales a profesionales con más de una década de formación académica.
"Se interrumpe de forma abrupta más de una década de formación universitaria de alta calidad, dejando a doctores altamente calificados sin empleo y forzando una grave fuga de cerebros", advirtió.
A ese panorama sumó la reducción de subsidios destinados a la investigación a través de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), a la que definió como un pilar fundamental para el desarrollo científico.
Repudio al operativo de seguridad
En otro tramo del comunicado, la Academia rechazó el accionar de las fuerzas de seguridad durante las protestas realizadas en la CNEA.
"Repudiamos enérgicamente la represión policial y de gendarmería ejercida contra científicos y técnicos. Estas imágenes, que remiten a las épocas más oscuras de nuestra historia, jamás deberían repetirse en democracia", expresó.
"Es un éxodo"
El vicepresidente de la Academia, Galo Soler Illia, aseguró que el sistema científico atraviesa una situación crítica y cuestionó el tratamiento que, según sostuvo, reciben los investigadores desde hace más de dos años.
"La ciencia ha sido agredida en estos últimos dos años y medio de manera injustificada. Se nos trata de ñoquis, de gente que no acepta auditorías o que estudia cosas inútiles", afirmó.
El investigador señaló además que los salarios perdieron entre un 40% y un 45% de poder adquisitivo desde noviembre de 2023 y aseguró que muchos jóvenes científicos perciben ingresos por debajo de la línea de pobreza, pese a haber atravesado largos procesos de formación y concursos para ingresar al CONICET.
Soler Illia también advirtió que la falta de financiamiento impide sostener los proyectos de investigación.
"En estos últimos dos años y medio prácticamente no se destinó dinero para investigar. Un científico necesita un salario, pero también recursos para desarrollar su trabajo", explicó.
Según indicó, esa situación está impulsando la salida de investigadores del país.
"La motivación de los investigadores jóvenes es cero. Entonces, se van", sostuvo.
Consultado sobre la magnitud del fenómeno, estimó que alrededor de 2.000 investigadores jóvenes habrían abandonado el sistema científico entre quienes renunciaron, pidieron licencia o emigraron al exterior.
"Es un éxodo", resumió.
Pedido de diálogo
Finalmente, Soler Illia cuestionó que las decisiones oficiales no hayan sido consultadas con especialistas del sector.
"Tenemos aproximadamente diez académicos que pertenecen a la Comisión Nacional de Energía Atómica. No han sido consultados jamás por nadie para tomar una decisión", afirmó.
En el cierre del comunicado, la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales reiteró su compromiso con el desarrollo científico y tecnológico del país y puso a disposición del Gobierno sus capacidades técnicas para colaborar en la elaboración de políticas públicas que permitan fortalecer el sistema.





Datos extraidos de Casas de Hoy
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